Víctor Jesús, un caballero de Cádiz criado en la Guardia Civil

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Antes de que un mal nacido le arrebatara la vida en una oscura noche aragonesa, el gaditano Víctor Jesús Caballero Espinosa, Toté para los amigos, siempre había querido servir a los demás, ayudar y proteger. Es lo que vivió desde pequeño, creciendo con las frases del himno de la Benemérita muy presentes en su casa, con el orden y la ley por banderas. Nacido en el seno de una familia del gaditano barrio de Loreto, hijo de un guardia civil que estuvo destinado en la Comandancia de Cádiz durante una larga temporada y que falleció el pasado año en Sevilla, Víctor creció junto a otros tres hermanos, dos varones, ambos pertenecientes a la Benemérita, aunque uno de ellos ya ha sido prejubilado -el otro se encuentra prestando servicio en Tarifa actualmente-, y una hermana.

Víctor Caballero entró a formar parte de la Guardia Civil en septiembre de 2004. Llegó al cuerpo proveniente del Ejército y tras estar destinado en diferentes puestos, entre ellos también el tarifeño, hace varios años que se le envió a la provincia de Teruel, donde formaba parte del denominado Grupo Roca, unidad que se encarga de la vigilancia de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

El guardia civil gaditano asesinado en Teruel estudió en el Instituto de Cortadura y era una persona muy conocida y querida en su barrio, como el resto de su familia. Su hermano Enrique, con el que este medio pudo hablar ayer a través de whatsapp, mostraba la desolación de una familia en estado de shock que se preparaba a duras penas para emprender el camino en tren hacia Alcañiz, localidad donde se ha instalado la capilla ardiente a la que acudirán diferentes autoridades. Como Enrique, entrenador de fútbol, Tote era gran cadista y un apasionado del balompié.

Víctor estaba soltero pero acababa de comprarse una casa con su novia Noelia para iniciar una nueva vida juntos en Teruel, una ilusionante etapa que un criminal segó la aciaga tarde del jueves.

El ambiente en la Comandancia de Cádiz era de dolor por el compañero fallecido, aunque la bandera no lucía a media asta, ya que para ello se necesita un permiso especial de Interior. Todas las conversaciones giraban en torno a la muerte de dos compañeros, aunque ninguno de los que actualmente presta servicio había coincidido con su padre en el tiempo.

Muchas personas se preguntaban aún por los detalles que envuelven este oscuro suceso. Algunos de ellos incluso pertenecen al cuerpo, otros son amigos de la familia con los que este medio ha podido hablar, y que no se explicaban qué hacían dos guardias civiles de la patrulla Roca, de paisano, intentando capturar a un individuo tan peligroso sin apoyo de más agentes del cuerpo en una alejada masía. Un criminal capaz de provocar un tiroteo, de matarlos, robarles sus pistolas reglamentarias y tener tiempo aún de matar a otro ciudadano en su desesperada huida a bordo de una camioneta.

Nada más conocerse el fallecimiento de Víctor Jesús Caballero, la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz puso a disposición de la familia un vehículo de ocho plazas con dos conductores, para que sus familiares viajaran hasta tierras aragonesas. La misma noche del jueves se le realizó la autopsia al cadáver de Víctor, cuya muerte se debió a los diversos impactos de bala recibidos, algunos de ellos mortales de necesidad.

En la mañana de ayer la Guardia Civil gaditana gestionó la compra de billetes de tren para que el resto de la familia de Víctor, incluida su madre, a pesar de que arrastra serios problemas de espalda, viajaran hasta Alcañiz para estar presentes en la capilla ardiente que se ha instalado y velar el féretro.

No está previsto que hoy se produzca ningún acto oficial en la Comandancia de Cádiz, por lo que el entierro se celebrará en la intimidad en el Cementerio Mancomunado de Chiclana una vez que el cuerpo llegue a la provincia.

El Ayuntamiento de Cádiz ha decretado un día de luto oficial por la muerte de su vecino.

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