El juez agiliza la instrucción del caso del crimen de la colchonería en Chiclana

El juez al cargo de investigar la muerte de la joven de Conil Dolores Amaya, que muriera apuñalada cuando se disponía a cerrar la colchonería en la que trabajaba, en Chiclana, el pasado 14 de febrero, está dando en estos días un fuerte impulso para agilizar la instrucción. Así lo entiende el abogado de la familia de la víctima que se ha personado como acusación particular, José Luis Ortiz Miranda, quien ha avanzado cuáles serán los próximos pasos que dará el proceso judicial. Así, según el letrado, el juez ha citado para este próximo Miércoles Santo, 19 de marzo, a testigos del atraco que el conocido delincuente habitual Juan Manuel Jiménez Sánchez, encarcelado en Puerto 2 como el presunto autor de la muerte de Dolores Amaya, perpetró tres horas antes del mortal asalto a al colchonería.

Precisamente los testigos cuya intervención fue primordial para que la Guardia Civil pudiera detener a Juan Manuel Jiménez, quienes lo identificaron como el que, horas antes, colocando un puñal en el cuello a otra joven, en una tienda de ropa, logró hacerse con un botín de 200 euros. Se sabe ahora además que a esta joven la amenazó de muerte, asegurando que le quitaría la vida si lo denunciaba.

Y para el próximo día 25 de este mismo mes, han sido citados los agentes que detuvieron al delincuente habitual, después de que uno de los testigos de ese atraco anterior lo reconociera días después y lo siguiera hasta su casa, avisando rápidamente a la Guardia Civil.

También en esa jornada deberán prestar declaración los integrantes de la Policía Científica, los que reconocieron el escenario del crimen. Sobre este último asunto, el abogado de la familia de la joven conileña ha desvelado a este diario que en la tienda al parecer habrían sido halladas huellas de Juan Manuel Jiménez en el mostrador.

Donde al parecer no se han hallado huellas es en el cuchillo con el que previsiblemente fue apuñalada la joven (cuyo cuerpo presentaba tres heridas inciso contusas), el arma que el detenido confesó haber arrojado al río Iro, precisamente por la acción del agua. La familia espera que el juicio se celebre con jurado justo después del verano. Requerirán entre 20 y 25 años por lo que entienden como un asesinato con ensañamiento y dos robos con el uso de arma intimidatoria.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios