Operación toscana Un año del caso contra los dueños de los clubes de alterne

Y los burdeles siguen abiertos

  • Un año después, el patriarca de Los Galán ya no tiene que ir a firmar al Juzgado aunque sigue imputado por favorecimiento de la prostitución en sus hoteles, que continúan dedicados al alterne

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La Operación Toscana, que de forma espectacular llevó en febrero de 2010 a la cárcel a los dueños de la más importante cadena de clubes de alterne de la provincia, los Galán, acaba de cumplir un año con más pena que gloria. En marzo, menos de un mes después, tras salir de la cárcel, los Galán volvían al negocio pese a estar imputados por, entre otros delitos, favorecimiento de la prostitución. Y desde entonces, ha pasado casi un año y los burdeles siguen abiertos aunque sus dueños permanecen imputados.

Hace ya cerca de seis meses además que no se ha practicado ninguna diligencia. Desde principios de este año, como se recordará, la juez decidió aflojar la cuerda a los dueños de los 'Hoteles Galantería'. Eximió al patriarca, Juan Galán, de tener que comparecer todas las semanas en el Juzgado para firmar. Y mejoró la situación personal de su mujer, María Isabel Aguilar, sus hijos, el torero Juan Pedro y Rocío, y del resto de imputados, quienes, desde entonces, únicamente comparecen ante el órgano judicial una vez al mes.

Desde entonces, el caso sólo ha experimentado una novedad, asegura el abogado de los dueños de los clubes, José Luis Tellado: Y es que el Juzgado, con la magistrada titular ya reincorporada al puesto, ha decretado el levantamiento del secreto que pesaba sobre el supuesto blanqueo de capitales que se les imputa a los encausados. Se trata de nueve tomos en los que, a juicio del letrado, no hay evidencia alguna de posible blanqueo de capitales, ni escuchas telefónicas sobre este supuesto ilícito, y ni tan siquiera un informe de algún experto que así lo corrobore.

Únicamente recoge, según Tellado, "documentos de informaciones públicas obtenidas del Registro de la Propiedad o similares" sobre los bienes de los Galán.

Así las cosas, Tellado ha aprovechado para volver a reclamar el archivo de las diligencias. El letrado sigue sosteniendo que sus clientes no cometen ningún delito en su negocio, ya que las mujeres "ejercen allí la prostitución con completa libertad". Y ha criticado que hace ya cerca de seis meses que solicitó el sobreseimiento al Juzgado, sin que aún haya habido resolución.

Las 98 prostitutas que en septiembre ordenó la juez citar, y que tras notificar que muchas volvían a trabajar en sus hoteles, rebajó en enero a cinco, aún no han declarado tampoco.

La investigación de la Guardia Civil arrancó en abril de 2009, dirigida por la titular del Juzgado 1 de Chiclana, con el objeto de intentar llegar al país donde se captaban a las mujeres que ejercían la prostitución en los hoteles de los Galán, desvelaron en su día fuentes del Cuerpo. La operación Toscana, que se desarrolló en la madrugada del 17 de febrero de 2010, no lo logró aunque el Cuerpo, que contó con varias testigos protegidas, sí anunció que se había desmantelado una trama organizada de explotación sexual.

El despliegue, que tuvo una enorme repercusión mediática, fue espectacular. Helicópteros y numerosos efectivos tomaron parte en el operativo en el que fueron detenidas 15 personas y se realizaron redadas simultáneas en los seis clubes de alterne de los Galán: en los cinco radicados en la provincia de Cádiz, La Hacienda, en El Puerto; hotel Garum, en Conil; Aloha, en Jerez, Medina Park, en Medina, y en el sexto en Málaga, el hotel Aladín, en Estepona.

Son sorprendidas entonces en todos los clubes 98 prostitutas, quienes respondieron a un cuestionario que los agentes les plantearon, tratando de demostrar que, como sostenían los investigadores, estaban siendo explotadas, sometidas a agotadoras jornadas, sin que les dieran apenas alimentos, bajo amenaza de sanciones, ejerciendo la prostitución y obteniendo un lucro los Galán.

Se precintaron los hoteles y el magistrado del Juzgado 4 (de guardia ese fin de semana) envió a prisión a 7 de los detenidos, entre ellos, el patriarca Juan Galán y su hijo el torero Juan Pedro Galán. Los restantes, entre ellas, la mujer de Juan Galán y su hija Rocío, a la que poco antes se la había vinculado sentimentalmente con el diestro José Ortega Cano, quedan en libertad con cargos tras pagar fianzas.

La balanza pareció inclinarse pronto del lado de los Galán. Especialmente llamativo fue el giro de 180 grados que el caso experimentó a primeros de marzo. De baja ya la juez titular, la juez sustituta, el 5 de marzo, por la mañana, tal como pidió el fiscal, rechazó excarcelar al patriarca, y por la tarde, también en consonancia con el fiscal, dio marcha atrás: no sólo dejó salir de prisión a Juan Galán sino también a su hijo y a los otros cinco encarcelados.

Tan sólo tres días después, la magistrada levantó el cierre cautelar de los clubes de alterne, al considerar que ya se había probado "que su auténtica actividad es la prostitución". Y pese a sostener que "hay indicios de criminalidad y de que el consentimiento de las prostitutas está viciado", levantó el precinto emplazando a los ayuntamientos a vigilar que funcionaran como meros hoteles. Algunos, como el de El Puerto, hablaron e revocar la licencia, pero nadie movió un dedo.

Reabrieron y así siguen, con su negocio de siempre, recuperada también el control de sus cuentas bancarias aunque imputados por favorecimiento de la prostitución, asociación ilícita y blanqueo de capitales o alternativamente delito fiscal, a cuenta del famoso medio millón de euros hallado bajo el jacuzzi de la mansión el patriarca.

Todo ello, para sorpresa e indignación de los agentes del caso, uno de los cuales llegó a declarar a este diario que "es lamentable que en 2010 tengamos que explicar que en un club de alterne se explota a mujeres".

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