"De seguir la coalición después de junio, que el PA no cuente conmigo"

  • El representante del viejo auge del andalucismo anuncia su vuelta a las aulas en calidad de profesor y elude definirse sobre su futuro político hasta que no se celebre el congreso del PA previsto para junio

Con un aspecto más rejuvenecido, dejar la política le ha sentado bien al que durante 15 años fue alcalde de La Isla, presidente del Partido Andalucista (PA) entre 1993 y 1996, diputado en el Congreso (1989-1993) y en el Parlamento andaluz (1994-2008). Antonio Moreno Olmedo (28 de octubre de 1952) habla ahora, cuando acaba de cesar como parlamentario, sin pelos en la lengua sobre su situación personal y laboral y sobre la debacle sufrida en las pasadas elecciones autonómicas por el andalucismo.

-Hay rumores de que va a volver a la enseñanza, como usted por otra parte siempre ha dicho que haría. ¿Es eso cierto?

-El pasado día 3 dejé mi acta de parlamentario y al día siguiente, como dicta la normativa, solicité el reingreso en mi puesto de La Salle. Según la excedencia, en un mes tendría que incorporarme, pero no me parecía correcto hacerlo en mayo, cuando el curso está a punto de acabar. Así que he pedido volver para el próximo curso, en septiembre. Aún no me han contestado.

-Entonces su retirada de la política, ¿es definitiva o un paréntesis?

-Mi trabajo es la docencia. Esto no quita que si me sale otro trabajo en la política lo acepte.

-¿Qué ha pesado más en esta decisión, el no figurar en las listas de su partido para las elecciones autonómicas o el descalabro del nacionalismo andaluz en las mismas?

-No, es lo que tengo que hacer porque me dedico a esto. Entre los años 87 y 89, en que era el jefe de la oposición en el Ayuntamiento, cuando era alcalde Avelino (Arias), ya compaginé mi trabajo con la política. No descarto volver a hacerlo.

-Entonces, ha sido una decisión anterior e impuesta, ¿no?

-Lo que está claro es que si hubiera tenido la posibilidad de ir en las listas, si mi partido no me hubiera vetado, seguiría en política. Me he ido un poco obligado, sí. Y ahora de algo tengo que comer… Gracias a Dios tengo mi puesto de trabajo.

-¿Y a qué cree que se ha debido este descalabro?

-La dirección del partido ha tomado muchas decisiones que no son correctas. Como, por ejemplo, la de quitarse de encima a quienes no pensaban como ellos: Antonio Ortega, Pepe Calvo…

-Y a usted...

-Bueno (sonríe). Estas personas tenían, aparte de todo, gran valía política. No hay más que recordar que teníamos cinco parlamentarios en Andalucía y, sí, se perdió el Congreso con nueve votos pero… no se lo merecían, aunque sólo fuera por su trabajo anterior.

-¿Tiene usted la receta para curar al andalucismo?

-Aunque la tuviera, nadie se atiene a recetas. Además, la receta la tienen que dar los que están dirigiendo el partido, como yo hice en su día cuando me tocó a mí tomar decisiones. El problema es que se equivocan. Hay que estar más atento a lo que quiere la calle, a lo que piden las bases del partido. En la provincia de Cádiz se había hecho en el pasado un trabajo muy bueno al que no se le ha sacado rentabilidad. Nadie me llamó a mí, por ejemplo, ni para hacer campaña, ni para reunirme con nadie, ni nada. Y lo que está claro es que yo conozco a gente y que hay temas, como el educativo, Delphi, la pesca en Barbate o problemas medioambientales, que conozco de primera mano y podría ayudar.

-Sea sincero. Cuando dejó usted la Alcaldía en enero de 2005, ¿su decisión estuvo motivada por alguna promesa del PA? Quizás la de presentarle como número 1 al Parlamento andaluz...

-No, ya lo dije en su momento. El secretario general (Javier Álvarez) me ofreció una vez un cargo en la Radiotelevisión Andaluza (RTVA) y dije que no. Yo he sido el primer sorprendido por las decisiones que ha tomado mi partido.

-Pero si volviera a comienzos de 2005, ¿volvería a dejar la Alcaldía isleña y a hacer todo igual?

-Hombre (se ríe), una vez que uno conoce las cosas, no se puede hacer lo mismo… Si no supiera nada, sí volvería a hacer todo lo que hecho. Yo soy así.

-Si usted hubiera estado en el papel del alcalde de La Isla, Manuel de Bernardo, y se hubiera visto obligado a pactar con el PP, ¿lo hubiera hecho?, ¿cree que los ciudadanos lo entenderían?

-Yo ya he pactado antes, tanto con el PSOE como con el PP. Con el PP para llegar a la Alcaldía cuando se presentó la moción de censura en 1989, y con el PSOE para poder gobernar en mayoría. Fui alcalde desde el año 1989 y no goberné con mayoría absoluta hasta el 91. Anteriormente llevé una política pactista porque de otra forma no hay manera. Pero al ciudadano lo que hay es que explicarle las cosas abiertamente. Después ellos lo podrán compartir o no. Pero la labor del político es explicar lo que hace y llevar los proyectos a buen puerto para que la gente esté contigo.

-¿Cómo se siente uno cuando después de tres años lo siguen reconociendo por la calle, parando e incluso llamándole alcalde?

-Y pidiéndome que vuelva (sonríe con satisfacción). Pues muy orgulloso de que la gente de mi pueblo me quiera. Para mí lo más importante es el cariño de la gente. Y no sólo eso, me sigo interesando por las cosas de mi ciudad.

-¿Cree que esta popularidad puede haber afectado negativamente al que hoy es alcalde?

-No lo creo porque, de otra forma, hubieran intentado dar la vuelta a la situación y utilizar mi popularidad para lograr la suya. Y esto no lo han hecho ni en las últimas elecciones municipales, que me llamaron sólo para tres actos (la presentación de candidaturas, otro evento y el mitin de fin de campaña), ni en las autonómicas. Pero ver qué les perjudica o beneficia es competencia de ellos; son ellos los que tendrían que contestar.

-¿Se lleva muchos amigos del PA?

-Siempre he dicho que los amigos los elijo yo y que los del partido son compañeros. Esto les molestaba a muchos. De hecho, hoy se ha demostrado que son más bien compañeros.

-Con Manuel María de Bernardo (alcalde de La Isla), por ejemplo, ¿desde cuándo no se habla?

-Pues, para serle sincero, anteayer hablé por teléfono con él porque se equivocó de número (sonrisa pícara). Pero hablar, hablar, el pasado mes de junio celebramos una reunión porque yo quería hablar con él sobre la situación del partido a nivel de La Isla y de toda Andalucía. Pero, vamos, hablé con su secretaria y solicité una audiencia como cualquier ciudadano corriente y nos vimos allí en Alcaldía.

-¿De qué está más orgulloso, de su labor como alcalde o como parlamentario andaluz?

-Hombre, ser alcalde es lo más bonito que me ha ocurrido. Es una política más cercana. Pero en todos aquellos años tomé decisiones que no gustaron a todo el mundo. Eso forma parte del cargo. Luego se hace balance y tiene que salir positivo.

-Con tanta popularidad seguro que no le faltan propuestas para volver a la política...

-Sí, pero aún estoy estudiándolas. No sólo mi futuro político. Estoy en un momento de balance de todo. Hay gente dispuesta, sí, a todos los niveles, autonómico y local. Pero aún no sé… Si puedo, me gustaría compaginarlo con mi trabajo como profesor. Pero, de momento, no le cierro las puertas a nada.

-¿Hay alguna propuesta procedente de su partido o lo dejará para crear otro o afiliarse a otro?

-Sobre la coalición ya he dicho antes mi opinión, que no soy partidario de ella y sigo pensando lo mismo. Prefiero esperar al congreso del PA que hay en junio. Mi decisión final está pendiente de ello. Aunque, lo cierto, es que me queda poca esperanza. Cuando el congreso está organizado por las mismas personas que no nos han llevado a buen puerto… yo ya pedí sus dimisiones, y nada. Así que de momento no tengo nada. Lo que quiero es reconducir a mi partido como militante de base que soy ahora. Mi fecha tope es junio. Pero, si va a seguir la coalición, que no cuenten conmigo. No obstante, de momento quiero cargarme de razones para que el congreso vaya por los derroteros adecuados. Si no es así, seré consecuente conmigo mismo.

-¿Cómo se ve entonces dentro de 10 ó 15 años en general?

-Retirado de la enseñanza. Lo de la política se lleva en la sangre, es un día a día, así que ni puedo ni quiero irme. De hecho, hay muchos políticos anónimos por ahí, son los auténticos políticos de verdad. A lo mejor me convierto en uno de ellos. Aunque yo en todos los sitios siempre he sido un poco incordio. En San Fernando, al menos, me queda el consuelo de haber contribuido en lo posible a su evolución. Igual que también habré hecho cosas mal.

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