La economía gaditana fue la quinta que más creció del país en 2006

  • El PIB provincial avanzó un 3,99% gracias a la construcción, que ya ha desbancado a la industria como segundo motor tras servicios, y al constante progreso del sector energético

Ladrillo a ladrillo la construcción ha cimentado en Cádiz una posición que hace pocos años parecía imposible. El cemento ha adelantado a la industria y ya tiene un mayor peso que ésta en el Producto Interior Bruto de la provincia, es decir el valor de todos los bienes y servicios que se producen. La macroeconomía gaditana registró esta inversión por primera vez en el año 2005, en el que el sector servicios sigue gozando de una supremacía absoluta y la energía parece enganchada a un tren de progreso alto y estable, según constata el último informe de Contabilidad Regional de España elaborado por el INE. Los hoteles llenan y los aerogeneradores siguen multiplicándose tierra adentro explotando así el principal potencial de Cádiz: su buena climatología y mejores vientos.

Con su avance, la construcción se ha confirmado, ya no sólo en la calle sino también en las estadísticas, como el segundo motor económico de la provincia. De ella emana el 12% de la riqueza de Cádiz, valorada en 19.575,9 millones de euros. Y a ella le debemos que el PIB gaditano sea el quinto que más creció en 2006, según el Balance Económico Regional realizado por Julio y Pablo Alcaide y publicado ayer por la Fundación Cajas de Ahorro (Funcas). Y es que el crecimiento del 3,99% alcanzado ese año fue uno de los más sobresalientes del nuevo siglo, no sólo a nivel nacional sino también europeo, y, la muestra es que sólo fue superado por los de las provincias de Almería -con un 4,27%, la mayor marca nacional-, Madrid, Ávila y Albacete.

Es un caso excepcional pero no extraño, ya que desde el año 2002, el desarrollo de la provincia no se ha apeado del 3%, salvo una ligera moderación que hubo en 2004. Lejos han quedado así los años del tibio crecimiento del 1%, como fue el del comienzo de la actual centuria. Granito a granito, en seis años se ha acumulado así una expansión del 20,65% que destaca en el conjunto nacional como la décimoquinta más alta, pero que está todavía entre las más modestas de Andalucía. Claro que hay que considerar que ha sido modesta entre las grandes, ya que entre 2000 y 2006, la Comunidad Autónoma ha disfrutado del segundo mayor progreso económico del país (22,1%). El primero, como era de prever, el de Murcia (26,4%).

Un despegue andaluz en el que Málaga y Almería han estado a los mandos. Han aumentado su peso regional y, como consecuencia, se han reducido las aportaciones de Jaén y Cádiz, mientras que las del resto se han mantenido estables. Así, aunque es indiscutible la tercera posición gaditana tras Sevilla y Málaga, se ha pasado de generar el 14,2% del PIB de la Comunidad al inicio de siglo a representar el 13,9%. La clave que explica esta diferencia es la inmigración y su efecto poblacional. De hecho, las provincias almeriense y malagueña han sido las que han experimentado el mayor boom de residentes (23,7% y 17,8, respectivamente), seguidas de Granada y Huelva, mientras que en Cádiz ha sido más moderado (8%).

Mientras, en el ranking nacional la provincia desciende bastantes escalones en términos globales y se desploma si se considera la aportación por habitante. Ahí los gaditanos pinchan porque son los cuartos que menos inyectan a la riqueza española tras Badajoz, Jaén y Granada.

Y similar resultado en convergencia comunitaria. La mejoría no ha sido suficiente para salir del furgón pobre de la Europa de los 15 (la de 1995 sin contar las ampliaciones hacia el Este) con un nivel económico del 70,44%. Sólo los vecinos jienenses y granadinos están en mayor desventaja con respecto a la situación media europea (100%). Del otro lado, los que se salen, pero por arriba, son Álava y Madrid, que tienen niveles de convergencia por encima del 120%. Y en Cataluña, la mejor es Tarragona con un 109,4%.

Todo esto a nivel macroeconómico, mientras que en los hogares, las cosas tampoco han ido mal. Según Funcas, la renta familiar bruta disponible es de casi 11.900 euros y sigue siendo la menor del país. Sin embargo, una nota positiva es ahora entra en casa un 21,8% más de dinero que en el año 2000, un aumento que es mayor al disfrutado por la media de los españoles, pero, al igual que el PIB, inferior al progreso de los andaluces. Al menos, la ventaja de que pueden disfrutar las familias es que, al menos, no soportan los precios más altos del país. Los sufren Barcelona, Gerona y La Rioja, pero tampoco los más bajos, que se encuentran en Badajoz, Cuenca y Cáceres. Es uno de esos efectos del mar y el turismo.

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