El interrogante del cómplice

  • Los investigadores creen que Jenaro Jiménez pudo recibir la ayuda de alguien de su círculo para huir · En el informe llegan a decir que existen "dudas sobre la fidelidad" de las declaraciones de un amigo y socio

Jenaro Jiménez desapareció el 13 de abril de 2008. En teoría urdió su plan de huida sólo. Después de todos los movimientos extraños que hizo antes de irse a Paraguay, la parte final del montaje fue decir que iba a hacer pesca submarina en la playa de Los Alemanes en Zahara. En ese momento se perdió la pista.

Una de las dudas razonables que se han planteado los investigadores de la Unidad de Delitos Especiales y Violentos (UDEV) de la Policía Nacional es si Jenaro contó con la ayuda de alguien de su círculo íntimo para llevar a la práctica su plan.

En el informe que entregó la Policía al Juzgado de Instrucción número 2 de Algeciras que lleva el caso de Jenaro Jiménez, y tras tomar declaración a numerosas personas, muestra sus dudas sobre "la fidelidad" de los datos que ofrece uno de los amigos y socios del desaparecido que, a la vez pone empeño en insistir en que no tiene nada que ver con la desaparición "de su amigo Jenaro". Así aparece en el sumario de instrucción del caso.

Pero para los investigadores hay cosas que levantan sospechas en la declaración de J.I.S. Este es amigo íntimo de Jenaro Jiménez, además de socio de alguna de las empresas y llegaron a estudiar juntos incluso en la Universidad de Navarra.

J.I.S. viajó a México el sábado 12 de abril, justo el día antes de la desaparición de Jenaro Jiménez. El objetivo era tratar asuntos concernientes a la empresa Petroleum Atalaya. Los investigadores relatan que este viaje se organizó "repentinamente" , según las declaraciones que realizan las personas interrogadas, sin previo aviso a los otros socios de la firma y para tratar temas ya explorados o cerrados. Lo curioso es que en su declaración J.I.S. reconoció que no era ni socio ni empleado de Petroleum Atalaya.

Tal y como se refleja en el informe, volvió de México el jueves 17 de abril, a pesar de que tuvo conocimiento de la desaparición de su amigo el mismo día 13.

Una vez que vuelve del viaje de México no ofreció a nadie resultados del verdadero objetivo del viaje, es decir, contactar con la petrolera Pemex por si fuera factible cerrar algún contrato, a pesar de que fue instado a ello por un familiar directo de Jenaro y por un socio de la Petroleum Atalaya.

En su declaración, J.I.S. dice que presentó una memoria a la empresa PetroMiralles, que es la que le financia el viaje a México con los resultados de la reunión. Cuando se le pidió que lo aportara al informe, sólo se mostró dispuesto si había un mandato judicial.

En la declaración sí enseña una comunicación de una intermediaria que le dice que va a tener una reunión con Pemex el 14 de abril, pero no se llegó a ningún acuerdo.

Hay otro dato llamativo en toda este asunto. Jenaro Jiménez salió para pescar en la madrugada del sábado 13 de abril. Pero esa noche apenas durmió; primero porque tuvo invitados en su casa hasta aproximadamente las dos de la madrugada. Segundo porque hizo llamadas al teléfono móvil del mencionado J.I.S. a las 2.05, a las 2.29, a las 2.47, 2.56, 3.01, 3.30, 5.03y 6.01. En las dos últimas la conversación fue de cinco y 3,18 minutos respectivamente. Por lo tanto, J.I.S. se convierte en la última persona que se comunica con Jenaro Jiménez antes de que éste desaparezca. Su amigo y socio manifiesta que el contenido de las llamadas era para saber cómo le había ido el viaje y para desearle suerte con la reunión.

Los investigadores quisieron de manera intencionada que J.I.S. fuera el último en declarar en la instrucción ya que era "colocado por distintos círculos" como un posible "colaborador" en la fuga de Jenaro.

Los policías de la UDEV también anotan que mostró inicialmente una actitud colaboradora, aunque "medía en demasía" la aportación de datos en la declaración, no profundizaba en las preguntas con respuestas "escuetas" y manifestaba no recordar con exactitud ciertas fechas y horas que fueron fundamentales en el hecho de la desaparición. Alega estar en estado de shock.

Eso sí, Jenaro le apunta que le iba a hacer una confidencia acerca de la solución de los problemas económicos, pero le pide que no se le debe contar a nadie. Según lo que declara a los policías, no aceptó el trato y nunca llegó a decirle nada.

Dos meses después, presentó una denuncia diciendo que le habían rayado la puerta de su casa con la inscripción: "N. tú sabes dónde está Jenaro" y "Todo es un robo".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios