"Estoy muy orgulloso de mi pueblo, que lo que quiere es paz"

Ashraf Ahmed Alí sigue con preocupación lo que pasa en Egipto. Habla por teléfono con su hermana, que está en la plaza de Tahrir, en El Cairo, y llora por la situación que está viviendo. Él transmite lo que ella le va contando: "Me dice que hay francotiradores sobre los edificios y la gente de Mubarak está tirando grandes piedras que los manifestantes están destruyendo porque no quieren contestar. Que ve a gente con palos y todo tipo de armas blancas. Todos gritan 'paz, paz, paz'...", se corta la comunicación.

A lo largo de la entrevista, este egipcio afincado en Cádiz habla con su hermana en varios momentos. Era el viernes, cuando la población llevaba varios días concentrándose en la plaza de Tahrir. "La gente de las provincias quieren ir a El Cairo y están cerrando las entradas para que no apoyen la manifestación", afirma Ashraf Ahmed Alí, quien expresa que "toda la gente que quiere a Egipto, quiere la paz y se está manifestando pacíficamente". Cuenta que en la zona de las pirámides, han soltado camellos y caballos, y los montan con látigos y armas impidiendo que los ciudadanos salgan de sus casas y lleguen al Tahrir. También han soltado a presos peligrosos con promesa de indulto si apoyan a la policía secreta "para aterrar a la gente". Y están impidiendo la llegada de equipos médicos para atender a los heridos que están en la plaza. Mientras tanto, jóvenes musulmanes y cristianos se han unido para defender la libertad del pueblo y se están poniendo de escudos humanos en las iglesias para que no atenten contra ellas.

"Estoy muy orgulloso de mi pueblo, de la gente que está destruyendo las piedras para no devolverlas. Porque esto no es un enfrentamiento. La gente lo que quiere es paz y democracia", comenta emocionado Ashraf Ahmed Alí.

Este egipcio llegó a España el año 1988 y desde 1992 tiene nacionalidad española. Vino para pasar unos meses de vacaciones y estudiar español, y se quedó aquí porque encontró "un país maravilloso, en el que no me siento extraño para nada. Es un país noble, culto. Me encanta". Vive en El Puerto de Santa María y opina que Andalucía "es lo mejor del mundo. No hay ningún sitio como Andalucía porque abraza a todo el que viene. Tiene diversidad de culturas y se ha quedado con lo mejor de todas las culturas. Por eso estoy tan a gusto".

Ashraf Ahmed Alí va dos veces al año a Egipto. Sus padres, hermanos y la mayoría de sus amigos están allí, viviendo en primera persona los altercados. Él está continuamente en contacto con ellos, a través de internet o del teléfono. "Ellos están orgullosos de los jóvenes de Egipto y al mismo tiempo están muy tristes y tienen mucho miedo de los vándalos de Mubarak".

También tiene familia en otros países. Explica que en Egipto, "la mayor parte de la gente con experiencia, títulos y ganas de vivir con dignidad, emigra. Tenemos siete millones de egipcios fuera del país, entre ellos, dos premios Nobel. Y la mayoría no se ha ido para buscar el pan, sino la libertad".

Apunta a tres hechos como "la gota que ha colmado el vaso" para que se produzca la revuelta. Una de ellas es "las falsas elecciones que se hicieron hace poco. Nadie de nuestra gente fue a votar y aún así Mubarak consiguió el 99% de apoyo. Esto ha roto nuestras esperanzas de democracia". Califica al dictador egipcio como un asesino. "La tortura es sistemática en Egipto, vosotros no sabéis lo que pasa allí", expresa.

Otro de los hechos que, según Ashraf Ahmed Alí, "ha colmado el vaso" ha sido el brutal asesinato del activista Khaled Saiid por parte de la policía. Después de este crimen, se creó un grupo en Facebook llamado Todos somos Khaled Saiid, al que se han unido más de 500.000 activistas egipcios. "El administrador de la página es el jefe de distribución de Google en Oriente Medio. Lo secuestraron el viernes pasado y no sabemos dónde está. Su familia piensa que está muerto".

El tercer hecho que apunta como motivo de la revuelta es el cambio en la Constitución que ha hecho Mubarak para que nadie pueda presentarse como candidato a las elecciones sin su visto bueno.

Desde hace muchos años, Ashraf Ahmed Alí es activista. Dedica todo el tiempo que puede "a difundir la paz y, sobre todo, los derechos humanos, porque es la base de la libertad, la dignidad y de todo. No habría guerras si se respetaran los derechos humanos".

Ante la pregunta de ¿cómo cree que acabará todo esto?, responde que tiene esperanza, "algo que nadie me puede quitar". Pero también tiene miedo "de que Mubarak se convierta en un Nerón y queme todo. Es posible, porque si ha intentado quemar el Museo, qué le importa quemar Egipto".

Es secretario de la Asociación Cultural Hispano Árabe y forma parte de todas las asociaciones y páginas web de activistas egipcios. Esta semana ha participado en las concentraciones que se han celebrado en distintas ciudades de Andalucía, en las que ha difundido un manifiesto. Concluye leyendo el final de este manifiesto: "...Queremos que no escuchen ni hagan caso a los dictadores y sus aliados interesados cuando mienten para asustar con el cuento de que vienen los islamistas, porque os aseguramos que en nuestra revuelta no hay nadie más que gente desesperada por vivir en libertad, en paz y con dignidad. La gente de Egipto, gente como vosotros que espera ser escuchados y obtener vuestro apoyo".

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