"Nos queda un año de travesía por el desierto hasta disponer de suelo libre"

  • El presidente de los empresarios gaditanos asegura que sólo queda en la provincia un 5 por ciento de superficie para construir empresas, pero que ya está vendido a propietarios que están a la espera

Después de muchos años en el cargo de presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC), Miguel González Saucedo asume el reto de convertirse en "un pesado", pero no renuncia a seguir insistiendo en sus principales reclamos para mejorar la economía y el sector empresarial de la provincia.

-Ya se han puesto en marcha, al fin, los primeros pasos administrativos del polígono de Las Aletas pero, ¿cuándo se verá sobre el terreno el primer movimiento, hasta donde usted conoce?

-Nos anuncia la comisión de seguimiento que se licitarán las obras en 2008 y, aunque no esté terminado, sí se podrá comenzar a vender algún suelo en 2009.

-¿Y eso a la CEC le vale?

-Preferimos tener algo a no tener nada. Al menos se le ve la luz, porque hace dos años no había terrenos ni proyecto. Hoy no está disponible el suelo que necesitaríamos, pero sí al menos vemos que hay proyectos. Hace pocos días nos reunimos con el viceconsejero de Obras Públicas, Luis García Garrido, y nos entregó un informe de los proyectos que ya hay de la EPSA, de SEPES, de Zona Francaý Ellos admiten que no hay suelo disponible, y que nos queda un año de travesía por el desierto. Incluso la Diputación, a pesar de sus críticas, ha terminado poniendo en marcha su plan industrial. En la provincia queda libre un 5 por ciento de suelo sin construir y ya está vendido.

-Junta y Gobierno central han anunciado sucesivos planes de industrialización y fortalecimiento para la Bahía. ¿Qué opinión le merecen?

-Lo aceptamos todo con agrado porque la intención es ayudar a las empresas, consolidar el sector industrial como tenemos ya consolidado el sector servicios, pero la provincia era la tercera a nivel industrial de Andalucía y con la pérdida de Delphi y parte de la naval, corría el riesgo de perderlo más. Con estos planes se quieren recuperar los empleos perdidos para, al menos, quedarnos como estamos.

-¿Cuántos proyectos se han presentado desde la provincia para esos planes?

-Algo más de 200. No sabemos cuántos son de administraciones y cuántos de empresas. Hay muchos que son de ayuntamientos para puesta en marcha o mejora de polígonos industriales. Desde la CEC hemos asesorado 64 proyectos. Esperemos que este plan tenga continuidad en el futuro porque proyectos serios no se preparan en un mes, y en esta primera convocatoria hubo muy poco plazo. Ya hay empresarios que están preparando proyectos para 2008. Para eso hace falta celeridad en la administración porque hay muchas iniciativas frenadas en esta provincia por diferentes causas.

-¿Cuál es el principal reto para la Confederación en 2008?

-Mantener los empleos y seguir creciendo. Los dos grandes sectores son el turismo y la construcción. Este último bajará, y todo depende de conseguir el equilibrio. En estos años de crisis, los empresarios no queremos crecer pero tampoco queremos perder. Hay que mantener la economía, los empleos y nos gustaría ser más competitivos de lo que somos. También, a riesgo de ser pesado, hay que mejorar el empleo y las infraestructuras que son mejores que hace 10 años, está claro, pero la población crece, va cambiando y se están ejecutando proyectos de hace 25 años, como la A-48.

-La forma de resolver el problema de Delphi por parte de la Junta y el Gobierno central, ¿cómo se entiende desde el punto de vista empresarial?

-El origen del problema no estuvo en la competitividad. Quizás estuvo en un asunto laboral, de conflictividad. En el año 1997 se firmó un convenio muy alto, que suponía una subida lineal de 200.000 pesetas de entonces por empleado. Esa subida tan brutal de sueldo, y ante las amenazas constantes de huelga que tenía la empresa, hizo que Delphi dijera que esa factoría tenía un alto índice de conflictividad, unido al absentismo. Hicieron números y vieron que era de los sitios de Europa que más caros les salía. Por eso, en ese año de 1997, enviaron una carta a los organismos oficiales en la que decían que ya la decisión estaba tomada, que respetarían los contratos firmados a ocho años vista, pero que se irían después por la conflictividad laboral y por los números que hicieron.

-Siguen llegando grandes superficies a la provincia. ¿Cómo respira el pequeño comercio?

-Jerez, con la llegada de Ikea, quedará como zona saturada y no se podrá instalar nada más de gran superficie hasta que cambie la ley. Desde la CEC defendemos el equilibrio entre el gran y el pequeño comercio. Es verdad que todas las leyes que existen hoy son proteccionistas para el pequeño comercio, pero Europa las quitará dentro de unos años. Por eso, el pequeño comercio tenderá en el futuro al libre mercado.

-Entonces, ¿dónde está el futuro del pequeño comercio?

-En la especialización, lo que también requiere inversión. Tienen un reto por delante, porque lo que no puede pasar es que sean empleados de sus propios negocios. El verdadero empresario tiene que estar formándose continuamente y enfrentarse a las grandes superficies, porque pueden hacerlo. Soy optimista y estoy convencido de que el pequeño comercio podrá con la gran superficie, pero se tienen que dar cuenta de la fuerza que tienen, porque ese es su problema, que aún no se han dado cuenta de la fuerza comercial que poseen.

-¿Qué salud tiene la empresa gaditana a día de hoy?

-Este año hay que resaltar un dato contradictorio: hemos logrado un récord en la Seguridad Social, nunca ha habido tantos afiliados en la provincia como en 2007. Pero al mismo tiempo hemos rebasado los 106.000 parados, también por primera vez. Eso se explica porque cada vez hay más habitantes, crece la población activa pero también es muy importante la población inmigrante. El censo dice que se han afiliado cerca de 40.000 inmigrantes que han encontrado trabajo. Este es el dato que nos tiene que hacer pensar.

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