Ante el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama

"La reconstrucción mamaria facilita la reintegración social"

  • La jefa del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Puerta del Mar destaca la importancia de estas operaciones, que van más allá de la estética

Carmen Torre Beltrami en el Hospital Puerta del Mar. Carmen Torre Beltrami en el Hospital Puerta del Mar.

Carmen Torre Beltrami en el Hospital Puerta del Mar. / Jesús Marín

Mañana se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, una enfermedad a la que hoy en día sobrevive la gran mayoría de mujeres que la padecen.

Para superar el cáncer de mama, muchas tienen que someterse a una mastectomía (extirpación de la mama), algo que suele producirles un gran impacto psicológico y en sus vidas. Pero la reconstrucción mamaria disminuye enormemente ese impacto. De hecho, según la directora de la Unidad de Gestión Clínica Intercentros de Cirugía Plástica y Reparadora de los hospitales Puerta del Mar y de Jerez, y jefa del Servicio de Cirugía Plástica del hospital gaditano, Carmen Torre Beltrami, "las mujeres con reconstrucción mamaria mejoran su calidad de vida, la imagen de sí mismas y, con ello, su autoestima, su vida sexual y su integración". Añade que a muchas, el verse sin mama les hacer recordar el proceso del cáncer y sienten que no lo han superado hasta que no se ven con el pecho reconstruido.

Por eso, esta cirujana plástica quiere destacar que la reconstrucción mamaria "va más allá de la estética, porque facilita a las mujeres su reintegración social, familiar y en la pareja".

Señala que gran parte de las que superan esta enfermedad son jóvenes y "tienen que vivir el resto de sus vidas con la mama reconstruida". Así, para la doctora Torre, "es un reto ofrecerles una vida lo más plena posible con la menor afectación por la mastectomía".

Explica que cada caso se trata de forma individual, ya que existen varias técnicas de reconstrucción mamaria y hay que tener en cuenta el tipo de tumor que padezca la paciente, los tratamientos a los que tenga que someterse, si se prevé alguna intervención en la otra mama, las condiciones de la propia mujer, el estado en el que se encuentran los tejidos y el tamaño de la mama, entre otras cosas. Resalta que los profesionales informan a las pacientes de todo esto, "pero la decisión de lo que se haga debe tomarla ella con nosotros. Cada mujer debe ser partícipe de su propio proceso de reconstrucción, conociendo las limitaciones, por eso es fundamental que esté bien informada. Normalmente hay varias alternativas, que todas tienen sus ventajas, sus inconvenientes y riesgos, y todo debe sopesarse en conjunto en cada caso individual".

Asegura que se consiguen resultados muy satisfactorios, "pero hay que tener en cuenta que no se trata de cirugía estética y nunca van a quedar las mamas absolutamente iguales y simétricas".

La jefa de Cirugía Plástica del Puerta del Mar cuenta que la reconstrucción mamaria puede realizarse de manera inmediata (cuando se hace o se empieza en el mismo momento de la mastectomía) o diferida. Señala que siempre que se puede, se hace inmediata "para ahorrar a la mujer una cirugía, la sensación de amputación y de estar parado el proceso". Pero no siempre puede hacerse así, debido al tipo de tumor, a la propia mujer y, sobre todo, a los tratamientos a los que tenga que someterse después. "La radioterapia aumenta las complicaciones con un implante y, en esos casos, se habla con ellas y normalmente se pospone la reconstrucción", argumenta.

En cuanto a las técnicas, Beltrami afirma que la reconstrucción puede ser autóloga, heteróloga o mixta. La primera es la técnica más avanzada y en ella se usa solo tejido propio de la paciente (normalmente del abdomen). "Es una cirugía mucho más compleja y larga, porque requiere microcirugía y varios equipos de profesionales", comenta. La heteróloga es la que utiliza implantes y suele hacerse en dos tiempos: primero se introduce un expansor que se va llenando poco a poco durante meses "para obtener piel y hueco para después colocar un implante definitivo, que se introduce en una segunda operación, en la que normalmente también se corrige la otra mama para intentar simetrizarlas, teniendo en cuenta que es imposible conseguir la perfección porque una mama es de tejido propio y la otra es un implante sin tejido mamario, solo hay piel y músculo". En la mixta se usa tejido propio e implante. Beltrami afirma que esta técnica suele realizarse cuando la piel de la paciente es de mala calidad, debido normalmente a la radioterapia, y consiste en "traer piel y músculo de la espalda, de modo que aportamos piel sana, y el músculo se coloca de manera que protege el implante".

Una vez que se han curado las cicatrices y se ha asentado la nueva mama, la mujer puede reconstruirse el pezón y la areola; una operación en la que también se aprovecha para hacer los retoques que sean necesarios. "Aun así, a veces hay que hacer alguna operación más", apunta Carmen Torre.

Todo este proceso es largo, ya que entre las intervenciones hay que esperar un tiempo, más el necesario para el llenado del expansor. En total, suele durar más de un año, "aunque depende del caso", precisa la doctora, quien asegura que actualmente se ha logrado acortar mucho los tiempos gracias a que la reconstrucción mamaria se ha incluido en el decreto que limita a 180 días el plazo de espera de determinadas intervenciones.

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