El golf está en una situación "crítica" por la falta de turistas y los bajos precios

  • Los empresarios consideran que la unión de esfuerzos, una mayor dedicación de la Diputación y de la Junta al destino y la reactivación del aeropuerto son claves para recuperar un sector en números rojos

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A principios de la última década, la Costa de la Luz fue reconocida como el "destino emergente" más importante del mundo para la práctica del golf en la International Golf Travel Market (IGTM), el primer foro de este sector. La provincia estaba de moda por la calidad y variedad de sus campos, los precios ajustados, una planta hotelera nueva y un clima privilegiado, todo ello combinado con los valores turísticos del destino. Oliver Günther, director de Villanueva Golf, en Puerto Real, recuerda "aquellos buenos tiempos", aunque admite que el ciclo es ahora opuesto. El sector atraviesa un momento "crítico", arrastrado por la disminución de clientes y la caída de los precios. La mayoría de las empresas está en números rojos y son muchas las que acumulan balances negativos desde 2008.

Hay algunas evidencias de la deriva del sector: existen empresas en suspensión de pagos, como Las Lomas de Sancti Petri, en Chiclana; algunos campos han sido vendidos, como Montenmedio, en Vejer, o Meliá Sancti Petri -desde 2009, La Estancia, también en Chiclana-; y para otros, se busca comprador, como Sanlúcar Club de Campo, extremo éste en el que coinciden varias fuentes con amplios conocimientos sobre el sector. Los proyectos cuya rentabilidad depende de las promociones inmobiliarias aparejadas están tan paralizados como el propio sector del ladrillo.

En la provincia hay 21 campos de golf, aunque se agrupan en dos destinos: la mitad de ellos está situada en el Campo de Gibraltar y vinculada históricamente a la Costa del Sol a causa de la desarticulación de la provincia gaditana, y la otra mitad se sitúa en la Bahía, La Janda y la Costa Noroeste. Estos últimos destinos constituyen la oferta de golf de la Costa de la Luz. Son los que atraviesan mayores dificultades. El análisis es unánime.

"Todos hemos pensado que esto iba a ser un destino tremendo pero ahora la sensación es de que entre todos, sin culpar a nadie, hemos perdido la oportunidad. Estamos en la segunda división y con peligro de descender a tercera", opina el director de Villanueva.

Emilio Lustau, presidente de la agrupación Atlantee y director de Sherry Golf, admite que la situación es "crítica" y que "2010 fue peor que 2009", pero no quiere ahondar en su explicación: "seguir lamentándonos no va a servir para cambiar las cosas", esboza.

Dos empresarios que han desembarcado hace poco tiempo en Chiclana, Carlos de Avilés, de La Estancia, y Rafael Hernández-Alcalá, de Novo Sancti Petri, se han mostrado sorprendidos por el "declive" del destino, según palabras de De Avilés en una entrevista publicada la semana pasada. "Cuando llegamos encontramos la zona en un declive tremendo y evidente. Mi impresión es que está descompensadísimo. Esta situación se ve en el número de green fees [partidas] que se han vendido durante los últimos años, siempre a la baja; y en el precio de las camas, que no tiene nada que ver con el de hace cinco o seis años", opinó De Avilés, que subrayó la importancia de que los touroperadores Thomas Cook y TUI aún sigan operando en el territorio debido a su vinculación empresarial con hoteles de la zona.

Hernández-Alcalá llegó a Cádiz hace tres meses para tomar las riendas de Novo Sancti Petri Golf, propiedad de Thomas Cook. Él insiste en que su corta trayectoria en la provincia es un inconveniente, porque "no puedes disponer de toda la información", y también una ventaja "porque puedes ver las cosas con otra claridad". Y desde esa perspectiva, subraya las "dificultades" del negocio: "Éste es uno de los destinos mejor desarrollados y, sin embargo, me da la impresión de que no se le presta atención. La falta de negocio está ahí. Como empresa podemos aguantar porque tenemos una multinacional muy fuerte que nos respalda para afrontar esta situación. Cualquier otro, habría cerrado ya".

Un campo de golf requiere sólo para su mantenimiento un gasto medio de entre 600.000 y 800.000 euros anuales por cada fracción de 18 hoyos . A eso, se suman los corrientes, como el pago a plantillas cada vez más mermadas. Los ingresos no dan en la mayoría de los casos ni para cubrir esos costes. La escasez de jugadores ha provocado que haya campos que apenas superan los 12.000 green fees anuales, y la disputa por atraer a los pocos clientes ha llevado los precios a "mínimos insostenibles", tal y como coinciden los empresarios consultados. Los green fees que alcanzaron precios máximos de 75 euros -55 en claves promocionales-, se sitúan hoy en mínimos de entre 40 y 30 euros, e incluso Thomas Cook los ha "regalado" en invierno en sus paquetes turísticos en el Novo.

Los problemas económicos que sufren las empresas han provocado, como contrapartida, el surgimiento de un renovado liderazgo en el sector. Los profesionales consideran que la unión de esfuerzos, una mayor dedicación de las administraciones públicas y medidas para reactivar el aeropuerto de Jerez, son clave para revertir la situación. Víctor Saez, director comercial de Costa Ballena, recuerda que si la desconexión de la terminal siempre ha sido un problema, ahora la situación es "peor que nunca". "Nos movemos para atraer clientes no solo de Alemania, sino de muchos países... y la respuesta siempre es: ¿y cómo llego hasta allí?".

La primera apuesta pasa por la recuperación de vuelos directos perdidos con Alemania en invierno, una iniciativa que dependerá, primero, de la unión de los touroperadores TUI, Thomas Cook y Rewe, y después, del apoyo decidido de la Diputación y de la Junta. "Nosotros tenemos que dar un paso, y también la Administración, que tiene que invertir en el futuro de la Costa de la Luz de la misma forma en que lo hace en la Costa del Sol. Esto es algo que se ve desde fuera", asevera Hernández-Alcalá.

El director de Villanueva reclama que "hay que trabajar y hay que mojarse". "Hay que meter a todos los equipos comerciales en el tinglado. Una vez haya una línea estable en invierno, en nuestra temporada, los empresarios tendremos que luchar para que se mantenga. Ése debe ser el principio del cambio. El principio para que otros touroperadores entren, una forma de generar confianza y demostrar que esto es viable. Si fallamos en este sentido... apaga y nos vamos", señala Oliver Günther.

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