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CONSTITUCIÓN DE LAS CÁMARAS

Los veteranos abren la sesión

  • Juan Manuel Albendea es el segundo diputado andaluz, tras Alberti, que ha presidido la Mesa de Edad del Congreso, al ser el mayor con 71 años. En el Parlamanto autonómico, Pedro Rodríguez lo ha hecho con 63.

Cuando el diputado del PP Juan Manuel Albendea entró el pasado martes en el hemiciclo de las Cortes Generales abordó al socialista Alfonso Guerra y le dijo: “El presidente de la Mesa de Edad debes ser tú, que llevas aquí ya 30 años seguidos, no yo”. Sin abandonar el tono bromista asegura que en la legislatura que acaba de iniciar está dispuesto a presentar una iniciativa para reformar el reglamento y conseguir que quien presida dicha mesa no sea el diputado de mayor edad, sino que sea elegido por sorteo. “Ya está bien de que toda España se entere de que eres el más viejo”, comenta entre risas.

Pedro Rodríguez, parlamentario andaluz del PP, aplaude la ocurrencia y plagia la idea para hacer un comentario similar a Manuel Chaves, a quien sorprendió en la sesión constitutiva de la Cámara autonómica, celebrada el jueves. “Pero si yo creo que Manolo es igual o mayor que yo, jugábamos juntos al baloncesto, él en el Natación y yo en el equipo de Huelva, siempre confrontados...”, comenta el alcalde de Huelva, que en junio cumplirá 64.

Su designación como presidente de la Mesa de Edad da idea de la juventud que se respira en el Parlamento andaluz y que recuerda a las primeras legislaturas. La Mesa de Edad más joven la presidió el granadino Pedro Revilla, diputado popular, en 1994 con 54 años y, justo la legislatura anterior, el presidente fue el ex alcalde de Cádiz, el socialista Carlos Díaz, con 55. El primero en ocupar este papel fue el socialista Manuel Bustos, antiguo alcalde de Mairena del Alcor (Sevilla), con sólo 60 años. Y tuvieron que concluir cinco legislaturas para que, a la sexta, se pudiera designar un presidente con 70 cumplidos. Fue la popular Pilar Pulgar, alcaldesa de Palos de la Frontera (Huelva) durante cinco mandatos.

Juan Manuel Albendea y Pedro Rodríguez, compañeros de partido, son los más veteranos actualmente en el Congreso y el Parlamento andaluz, respectivamente, donde afrontan la que será para ellos su cuarta legislatura. Reunidos a petición de RdA momentos antes de que se abra la primera sesión en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, conversan sobre las edades de la política con un discurso único: “Somos los de mayor experiencia y jóvenes si no fijamos en la Cámara de los Lores”. El hecho de ser abuelos es, para ellos, una ventaja en su carrera política, “pues no tenemos problemas para conciliar”.

Ambos coinciden en que la renovación es importante en los grupos, “pero siempre buscando el equilibrio”, matiza Albendea. “Hay que darle su sitio a la juventud, que llega empujando”, añade Rodríguez. No hay dudas. En la tercera y cuarta legislatura del Congreso, José Luis Rodríguez Zapatero fue secretario de la Mesa de Edad, al ser el diputado más joven, una función que ejerció antes Jesús Caldera, uno de los ministros de su gobierno.

Albendea, diputado por Sevilla, llegó después a la Carrera de San Jerónimo y a quien recuerda con más afecto es al fallecido Alfonso Perales, por su templanza. “A veces, me ha resultado muy difícil ir en contra del Grupo Socialista tras uno de esos discursos ecuánimes que hacía el gaditano”, confiesa también el alcalde, que en un pleno se equivocó y votó en contra de su grupo. Momentos malos, como el día que defendió una proposición sobre la carretera Huelva-Cádiz y tuvo que escuchar las réplicas vehementes “de un socialista que era de Huelva y parecía de Jaén”.

Rodríguez abrió la sesión llamando al diálogo. Albendea lo hizo con un mensaje de fidelidad al Rey y destacando su contribución a la democracia. El Rey y su hermano Don Alfonso compartieron pupitre escolar con Albendea y José María Álvarez del Manzano. "Entonces yo no tenía claro que me fuera dedicar a esto, de hecho nosotros –y señala también a Pedro Rodríguez– somos profesionales en la política, no de la política”, comenta. Tras una larga trayectoria como directivo financiero, se afilió al PP en 1996 y fue elegido diputado. La defensa de los presupuestos de la Casa Real y los temas relacionados con los toros, la pasión de quien también fue un cronista taurino apodado Banquerito, son sus áreas.

Pedro Rodríguez también se ha puesto delante de una vaquilla y sabe cómo son los toros de la política, desde el albero y la barrera, pues ha trabajado como periodista, fotógrafo y ha sido empresario en este sector de la información antes de ser alcalde de Huelva. “Hay cosas que no son como parecen...”, asegura el parlamentario, que llegó a discutir con Arenas porque nunca quiso ocupar su sillón. Ahora no se arrepiente. “Mi doble dedicación compensa: si en el Parlamento pierdo una votación, en el Ayuntamiento gano”, comenta divertido.

Albendea, que sabe lo que es trabajar en el gobierno y la oposición, se erige en defensor de la entrega de los diputados: “Cuando salen imágenes del hemiciclo vacío, estamos en los despachos trabajando, no tomando café”. Pero cuando se cierra la sesión el bar se convierte en un punto ideal para que Guerra, o cualquiera de sus señorías, devuelva las bromas. Para ello la experiencia también es un grado.

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