Psiquiatría

Mitos, estigmas y salud mental

  • Las personas con enfermedad mental reclaman voz y participación social · "El estigma es una barrera invisible que sustituye a las altas tapias de los antiguos manicomios", advierte el psiquiatra Jerónimo Saiz.

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"La enfermedad mental es como otra cualquiera", pero el estigma que suele acompañarla es "una barrera invisible que ha sustituido a las altas tapias de los antiguos manicomios". Esta advertencia del presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (PSEP), Jerónimo Saiz, es remachada por Celso Arango, secretario de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), quien alerta de que tal "estigma empieza por la propia profesión médica", y que anima a desmontar socialmente "mitos muy dañinos, como el de la violencia", que no responden a la realidad.

"Queremos que se vea nuestra realidad completa", añade Ana Gumiel desde la presidencia de la Federación Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental (Femasam), que reclama una "imagen en positivo" para las personas con enfermedad mental y la "oportunidad de demostrar su capacidad", porque su situación "no tiene que ver con la inteligencia". De hecho, recuerda Arango, hay casos de "enfermedades muy graves y discapacitantes, pero también hay personas con esquizofrenia con título de ingenería y trabajando como tal; muchas personas tienen su familia y su trabajo".

Gumiel reconoce que superar el reto del estigma será una tarea larga y compleja. Primero, porque "lo sufrimos en nuestras propias carnes en forma de autoestigma", fruto del "aislamiento y el miedo a una sociedad que no entiende" a las personas con enfermedad mental. Y después porque "llevamos discriminados varios siglos", y el necesario "cambio de mentalidad puede llevar una generación entera". Además, recalca, "la primera batalla hay que librarla entre los propios familiares", que no son inmunes a ese estigma que, como remarca Saiz, "está en la conciencia colectiva y lo impregna todo", y que tiene su reflejo en los medios de comunicación.

Unos medios a los que la directora de la Fundación Mundo Bipolar, Guadalupe Morales, apela desde su propia experiencia periodística de 22 años para "cambiar el concepto de paciente a persona con enfermedad mental", porque esa "diferencia semántica es iniciar un cambio de mentalidad". En ese contexto, demanda "un espacio para manifestarnos" y el "derecho a participar en la sociedad" que les reconoce la ley pero se incumple. "Es un motivo de discriminación", subraya. Y también lo es, añade, el hecho de que los "buenos servicios de salud mental están menguando", así como la falta de recursos para proyectos de formación, acceso al trabajo, divulgación en colegios y cualquier otra medida concreta que les permita ser "sujetos activos, no pedigüeños".

En el actual escenario de crisis económica, a Saiz también le "preocupa más que puede hacernos perder recursos" para el correcto abordaje sociosanitario de la salud mental que el posible aumento de enfermedades en ese ámbito. "Con programas adecuados de rehabilitación y apoyo psicosocial, se puede llevar una vida normal". De ahí el énfasis de Arango en evitar "ejemplos claros de discriminación" como el deficiente acceso a los servicios médicos, el diagnóstico tardío, las dificultades para recibir un tratamiento oportuno o la escasez de profesionales bien formados, que explican en parte, por ejemplo, que la "esperanza de vida de una persona con esquizofrenia sea 20 años menor".

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