día mundial de la bicicleta

Urbanitas y sedentarismo

  • Las estrategias de salud pública reiteran la importancia del estilo de vida y el entorno socioeconómico como determinantes del bienestar

Imagen de archivo de la Asamblea Ciclista de Cádiz durante una marcha por la ciudad. Imagen de archivo de la Asamblea Ciclista de Cádiz durante una marcha por la ciudad.

Imagen de archivo de la Asamblea Ciclista de Cádiz durante una marcha por la ciudad. / jesús marín

La política sanitaria no solo se ejecuta desde los ministerios o consejerías de Salud. Teniendo en cuenta los distintos factores que afectan a la salud humana, parece evidente que facilitar a la ciudadanía herramientas y entornos para ser responsable de la salud y prevenir enfermedades no es solo una cuestión de carteras de servicios o ratios profesionales. El factor de impacto en salud es una medida existente en el mundo de la toma de decisiones e, ignorados o no, estos factores se expresan en el diseño de las ciudades, en lo que se aprende en los colegios o en los sistemas de transporte o en las zonas públicas verdes y deportivas con que cuenta una ciudad. Es algo transversal.

El miércoles 19 de abril se celebró el Día Mundial de la Bicicleta, el método de transporte que más se relaciona con un estilo de vida saludable en la población urbanita. Así, desde hace un par de décadas, las políticas que estimulan el transporte activo (a pie y en bicicleta) se han relacionado con beneficios para la salud. Implementar carril bici reduce el tráfico rodado y propicia la práctica de ejercicio. En este tiempo se ha producido bastante evidencia científica sobre este tema; lo que ha ido respaldando que las reivindicaciones históricas de ecologistas sean hoy día argumentario oficial de las políticas de urbanismo en grandes ciudades. El año pasado el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona publicó un estudio de alcance europeo que aspiraba a evaluar los posibles riesgos para la salud y los beneficios de la promoción del transporte activo para los desplazamientos de la población de entre 16 y 64 años, en seis ciudades europeas.

Invertir en carriles bici es más rentable que la mayoría de enfoques preventivos utilizados

En dicho estudio se realizó una evaluación del impacto sanitario en dos escenarios: el aumento de la bicicleta y caminar más. Los primeros resultados eran claramente positivos y demostraban la merma de la mortalidad por cualquier causa relacionada con cambios en el nivel de actividad física, la menor exposición a la contaminación atmosférica, así como las muertes por accidentes de tráfico en ciudades como Barcelona, Basilea, Copenhague, París, Praga, y Varsovia. Tanto el fomento de la bicicleta como el de caminar producen beneficios para la salud en las seis ciudades. Incrementar en un 35% los desplazamientos en bicicleta (como en Copenhague) produjo los mayores beneficios entre los diferentes lugares analizados. Además, aumentar los desplazamientos a pie a 50% de todos los viajes (como en París) reduce la mortalidad.

Así, este estudio demostró que la gestión pública encaminada a promover el transporte activo puede producir beneficios para la salud, pero estos dependen de las características actuales de las ciudades.

Según sus conclusiones, las políticas de transporte activo pueden ser muy beneficiosas para la salud. "Para producir los mayores beneficios netos de salud, las políticas de transporte deben considerar primero los niveles actuales de seguridad vial en la ciudad y diseñar intervenciones de seguridad apropiadas para ciclistas y peatones", explican los autores. Para ellos, la implementación de políticas de transporte integrando una perspectiva de salud es necesaria en los entornos urbanos. Para lograr esto, los investigadores apuestan por la necesaria y estrecha colaboración entre los profesionales de la salud, los especialistas en transporte y los urbanistas en las ciudades. Esto "ayudará a introducir la perspectiva de la salud en las políticas de transporte y promover el transporte activo", indican.

Uno de los estudios que sentó catedra en esta corriente se llevó a cabo por la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y sirvió para medir los resultados en salud de las inversiones realizadas por la administración local de Nueva York en carriles bici. "Las inversiones en carriles para bicicletas vienen con un valor excepcionalmente bueno porque tratan simultáneamente múltiples problemas de salud pública. "Las inversiones en carriles bici son más rentables que la mayoría de los enfoques preventivos utilizados hoy en día", explicaban en dicho estudio.

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