La actividad física rehabilitadora

El proceso de integración de la persona con síndrome de Down en la sociedad comporta el convencimiento por parte de ésta, de que su minusvalía no implica incapacidad. Dentro de este proceso de integración, las actividades físicas y deportivas constituyen una forma de interrelación. La actividad deportiva se incluye en los planes de rehabilitación, de tal forma que la representación de los gestos terapéuticos se hace más agradable y apetecible, vivida desde una dimensión de ocio. La falta de estimulo motriz en este grupo de población convierte al ejercicio físico orientado, en una herramienta fundamental para su salud, ocio y entrenamiento. El ejercicio físico en el Síndrome de Down requiere un trabajo sistemático y multidisciplinar. En este sentido, las pruebas previas al inicio de la actividad, en primer lugar, ayudan a descubrir limitantes o incapacitantes para la actividad física y, por otra, guía en la educación del tipo de actividad, la frecuencia y la intensidad de la misma y las técnica de cada entrenamiento a la situación de salud inicial del afectado, individualmente, para dirigir los entrenamientos progresivamente hacia una situación de salud deseada. Además el ejercicio físico es compatible y complementario con la transmisión de valores y hábitos saludables.

Ruth Gonzalo Editorial Edelvives, 2007. 211 páginas.

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