Educación · Percepción de padres y madres sobre la salud de los hijos

El error no es sólo vuestro, es de quien os ha educado

  • Apenas un tercio de los casos de sobrepeso y obesidad infantil son identificados por los progenitores y generalmente no se dan esfuerzos por cambiar la alimentación.

El elevado índice de obesidad y sobrepeso infantil (un 13,9% y un 12,4% respectivamente) no es sólo culpa de la bollería industrial. Ni tampoco es sólo por lo que se come en casa y qué hay o qué falta en la despensa. La percepción que las madres y los padres tienen sobre la salud de los hijos es esencial para entender el fenómeno. Cierto eco a épocas de necesidad extrema adornan una imagen que retrata como adorables a niñas y niños de rostros rosados con enormes carrilos y muslos rollizos. Existe aun en el imaginario colectivo la asociación entre la abundancia y la gordura, entre la delgadez y la pobreza. Y el equilibrio, que es la salud, se distorsiona en el horizonte.

Un estudio realizado por el departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Comunitaria de la Universidad de Cádiz y del Hospital Puerta del Mar, de la misma ciudad, ha querido analizar la percepción que tienen los progenitores del sobrepeso y la obesidad. Según sus conclusiones, en España solo un tercio del sobrepeso y obesidad infantil son identificados por los progenitores y esta percepción no siempre supone modificaciones en los estilos de vida de los hijos. "No sólo habría que actuar intentando incrementar el grado de percepción de los padres hacia el problema del sobrepeso y obesidad infantil sino, sobre todo, conocer los posibles factores que influyen en el hecho de que aún percibiéndose este problema no se produzca un cambio de comportamiento en los hábitos alimentarios, de actividad física y sedentarismo de sus hijos", afirma el trabajo. Por tanto, las cuestión no es solo saber sino actuar.

Este estudio, que aparece en el último número de la Revista Española de Salud Pública, ofrece también algunas perlas de las diferencias de género que existen en cuestiones de educación para la salud. Una: resulta llamativo que la mayor percepción de los progenitores de la sobrecarga de peso en los hijos varones apenas se acompañe de cambios en la actividad física o alimentación y, en cambio, en las niñas, a pesar de que la percepción de sobrepeso y obesidad por parte de sus padres parece ser menor, se detectan más frecuentemente estos cambios de comportamiento, que incluso se producen de forma más destacada en las niñas de mayor edad. A ellas, la educación del entorno les alerta cuando tienen mucho peso, pero no así a los niños. Algo que el estudio define como "una mayor presión sociofamiliar comparativamente frente a los varones".

La segunda es que el nivel económico no presenta diferencias pero sí la actividad de la madre. Las amas de casa en comparación las que realizan trabajos remunerados sí detectan mejor e inciden en los hábitos de vida. Por lo que, según el estudio, "se trata más de una cuestión de tiempo y de formación que de posición socioeconómica".

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