La implicación de profesionales y pacientes favorece el impulso de la atención integral

Durante el coloquio posterior a las intervenciones de los expertos, se abrió el debate sobre quién debería protagonizar el liderazgo de ese proceso de cambio a la hora de planificar y poner en marcha los nuevos retos en oncología. Para la doctora Lidia Alcalá, debe liderarlo un equipo multidisciplinar "capaz de ofrecer una asistencia integral del paciente". En este sentido ahondó en el hecho de que pese a los discursos generalizados en la planificación de la asistencia, los pacientes no están en el centro del sistema. "Las personas no pueden deambular de un sitio a otro en procesos largos que alimentan la incertidumbre. El diagnostico precoz permite un tratamiento menos agresivo y más adecuado".

El director de la Unidad Provincial de Anatomía Patológica de Granada valoró la participación de los profesionales en los procesos, "más que por jefaturas siempre he apostado por la holocracia", matizó. En modelo expuesto por Raimundo García "los distintos escenarios asistenciales funcionan de manera bastante autónoma y para eso hay que empoderar a los grupos profesionales", explicó. Por ello, aboga por "cambiar la mentalidad del gestor por grupos autogestionados con verdadera implicación profesional para buscar soluciones a los problemas". Para José Antonio Medina los nuevos perfiles de pacientes más informados, formados y activos en sus procesos serán determinantes para el futuro inmediato. "Hemos tenido un error grave a la hora de dejar todo el poder de decisión a los médicos. La distintas partes tienen que aportar soluciones. Los pacientes tiene que ser protagonistas de lo que ocurre y lo que se va a hacer. Hay que abrirse y tener en cuenta el valor de la opinión y las ideas de todos, incluidos los pacientes. No debe ser el oncólogo quien deba liderar todo esto", subrayó.

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