La Estrella

Azul y oro para medio siglo de devoción lasaliana

  • Es el año de la Estrella, que cumple 50 años y que ayer estrenó su nuevo manto bordado

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PESE a que esa burra que lleva a Cristo Rey es todo un emblema de que la Pasión en Jerez comienza por San José, ayer La Estrella fue absoluta protagonista. Porque cumple cincuenta años de haber sido bendecida; porque ya tiene su palio terminado con el estreno de su manto bordado y porque la Virgen, más que nunca, fue objeto de mimos y ‘quereles’ de parte de los cofrades albicelestes. La cofradía lasaliana celebra las bodas de oro de la llegada de La Estrella. No es una efemérides cualquiera. Sucumbiendo a la novelería, las miradas se desgastaron observando la trasera del palio con el completo del manto de la Señora, el mejor símbolo para sus 50 años, los que se seguirán celebrando cuando pase la Semana Santa y el 2 de junio veamos a la Estrella otra vez en la calle bajo su palio. El ambiente en la Escuela un Domingo de Ramos tuvo sus ineludibles claves como la salida de los cientos y cientos de nazarenos desde la capilla, el gentío que se reunió en el patio de juegos del colegio y sobre todo las ganas de ver Semana Santa sin dejar de lado los gestos de emoción al oír la primera marcha, los primeros ‘a ésta es’ y los aromas a incienso perfumando los andares de Cristo Rey y La Estrella. Es el año de los recuerdos, de quienes han hecho posible que la hermandad sea la que es; los que forjaron un espíritu simpar para esta hermandad y el año del adiós para quien ha venido siendo su hermano mayor, Manolo Serrano, y todo un equipo que ha seguido cimentando la verdad cofrade que se saborea por la Escuela. El misterio puso  el primer hito emocional en el ambiente cuando abandonaba la capilla y sorteaba la salida a San Marcos bajo la calidad de una banda que viene de lejos, La Victoria de León, en buena sintonía con la primera hermandad del día. Y todo esto después de un día de llevar el corazón en un puño a cuenta de la puñetera borrasca que ha llegado con los aires semanasanteros. Así, la emoción fue mayor que nunca porque todo empezó y no se dio por mal terminado.

Y tras muchos nazarenos pasando ya con cera blanca en sus manos vino La Estrella ‘bien mecía y bien llevá’ con Lolo Serrano en el llamador dándole la cadencia justa para conseguir un sublime movimiento al compás de la banda de Chiclana, que nos sigue pareciendo bastante buena. Todo bien porque este año es especial, es el año de la Estrella que estrena manto y en él el espíritu de tantos y tantos hermanos presentes y ausentes que tanto han luchado por esta realidad creada por miles de puntadas y cientos de metros de hilo de oro y seda nacidos del ingenio de Jesús Rosado. El arreglo floral, siempre blanco y este año con numerosas pequeñas estrellitas esparcidas en los bouquets La Estrella ya tiene su palio terminado en sus bodas de oro para mayor gloria de ella y de la hermandad.

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