La Cena

Conjunción de compás y cofradía

  • La Cena volvió a arrastrar multitudes gracias a la capacidad que tiene de seguir regalando lo mejor de sí misma

La Cena es siempre La Cena. Esto define lo que un Lunes Santo más se vivió por San Marcos. En lo cofrade, todo fue muy grande. Sencillamente soberbio y dentro de los cánones estéticos que esta cofradía ha consolidado con toda la naturalidad que proporciona las cosas que nacen de la sabiduría. La Cena se puso ayer en las calles con todo el peso cofrade que es capaz de ofrecer con pasos bien llevados, con nutrido cortejo, con magnífico ambiente, el exclusivo que lleva la marca de esta cofradía que sólo se puede vivir en los alrededores de San Marcos. La salida del misterio fue sencillamente soberbia. Mejor que nunca. Perfectamente preparada, la simbiosis banda-paso se hizo realidad un año más con la puesta en escena de un repertorio de compás y música inigualable. Con la parte melódica de 'Reina de mi Amargura' asomaron los candelabros hasta que salió el Señor con el himno. Después, mucho más: costeros, izquierdos, sobre los pies y sonando 'Última Trabajadera' para enlazar con un estreno que se oyó en lateral de San Marcos, "Bajo tu Cáliz", en homenaje a la gente de abajo, una composición que surgió de la experiencia vivida por el director de La Estrella cuando entró bajo el paso y compartió momentos exclusivos. 'Alma de Dios' sirvió para que el misterio dejara la plaza. Más de veinte minutos de derroche de fuerza, saber costalero y compás de verdad.

Y es que el marco singular con denominación de origen, gracias al Jerez eterno que se respira por lo viejos muros de la iglesia 'alfonsina' y la conjunción con el verde de los naranjos, la luz de la tarde y la muchedumbre, reeditaron la salida con mayúsculas, conjunción de arte desde los respiraderos hasta arriba en cualquiera de los dos pasos. Resplandeciente, como es sello de este palio, La Paz fue llevada hasta el empedrado de la calle dando continuidad a la estética de la hermandad en su conjunto, sin desentonar pero con la ausencia obligada por lesión de Ramón Estrade que ayer no lo pasó precisamente bien. La música de Julián Cerdán, 'chapó' porque mejor no se puede interpretar en cofrade. Un reconocimiento al esmero de la mayordomía por la presentación de la hermandad. Así fue La Cena con solvencia de hermandad grande que siguió arrastrando multitudes.

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