"Considero un privilegio poder vivir mi pasión"

  • El bordador astigiano Jesús Rosado es el artífice del nuevo manto de la Estrella y ha sido elegido para restaurar el pendón de los siete cuchillos de Las Angustias

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El azul intenso del nuevo manto de la Virgen de la Estrella brilla gracias a los rayos de luz que tímidamente atraviesan las ventanas de la capilla del colegio San José. Jesús Rosado, el bordador de 41 años, artífice de la obra, acude a la ciudad desde su estudio en Écija para ayudar al montaje de la pieza en el palio y junto a Fernando Barea, vestidor de la imagen, preparan a la titular de la Hermandad que anuncia el comienzo de la Semana Santa. Aunque teme que ahora que está entregando todos sus trabajos se va a notar la crisis en su negocio, se ha dejado en sus manos uno de los símbolos más representativos de la pasión en Jerez, la restauración del pendón de los siete cuchillos y del manto de la Virgen de Las Angustias.

-¿Cómo se empieza en este mundo del bordado?

-En mi caso comencé como aprendiz a los quince años. No monté mi propio taller hasta cinco años después. Seguí estudiando hasta que a partir de los 23 años los encargos comenzaron a ser más importantes y no me quedaba tiempo para compaginar el trabajo con nada más.

-Si no se ha cansado después de más de veinte años en este mundo, será porque le gusta.

-Me apasiona. Me considero un privilegiado que he podido convertir lo que me gusta en mi forma de vida durante todos estos años. 

-¿Y la competencia?

-Hay muchísima. Aunque hoy dia cualquiera que cose dice que se dedica al bordado.  Últimamente se hacen unos trabajos totalmente desastrosos. La lástima es que de eso solo se da cuenta el artesano, el que se dedica de verdad a la profesión.

-¿Cuál fue su primer trabajo importante?

-Los bordados de la Hermandad del Sepulcro en Córdoba y del Valle de Sevilla.

-¿Qué cofradías jerezanas llevan bordados de Jesús Rosado?

-Que recuerde en este momento, Mayor Dolor, Lanzada, Nazareno y Borriquita. Y ahora, el encargo de Las Angustias.

-¿Cómo afronta la restauración de uno de los símbolos de la imaginería jerezana como es el pendón de los siete puñales?

-Es una gran responsabilidad. La restauración salió a concurso y al final fue mi taller el encargado de restaurar el pendón y el manto de Las Angustias. Una restauración bastante atípica.

-¿A qué se refiere?

-A que la Hermandad me ha pedido que haga una restauración conservacionista y que además sirva para el uso en la salida procesional. Por tanto tenemos que respetar los elementos antiguos que no garantizan durabilidad.

-¿Qué pasos hay que seguir en el proceso de restauración?

-Hay que hacer un estudio bastante exhaustivo de la tela, los elementos, el mantenimiento y los tiempos de ejecución que marcamos. La restauración del pendón comenzó a finales febrero y estará finalizada dentro de diez o doce meses.

-¿Cuál ha sido el material más antiguo que ha tenido que restaurar?

-El sacramental de la Hermandad de San Isidoro de Sevilla. Es una reliquia que data aproximadamente de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

-¿Cómo definiría el manto de la Virgen de la Estrella?

-Es el primer manto que se estrena en Jerez desde hace cuarenta años. Es una pieza clásica, con claras reminiscencias manolinas. He intentado adaptar el diseño a los precedentes de la cofradía. Y por supuesto es azul, el color identificativo de La Borriquita. Incluso estuvo expuesto a principios de marzo en los Salones del Alcázar para presentarlo a la ciudad.

-¿Se nota la crisis también entre el bordado?

-Sobre todo cuando pase la Semana Santa lo vamos a empezar a notar. Ya estamos terminando todos los encargos y se ve que ya no hay tantos como antes.

-Si pudiera elegir, ¿qué pieza le gustaría tener próximimamente en su estudio astigitano?

-Me encantaría restaurar el palio de María Santísima del Desconsuelo, de la Hermandad del Prendimiento. Para mí, este conjunto es a Jerez lo que La Macarena para Sevilla.

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