Soberano Poder

Desde La Granja con pasión

  • Sacó unos 280 hermanos de fila y unos cien pequeñines en la 'pavera' cofrade.

Efectivamente, hizo muchísimo calor y más aún en la salida del Soberano Poder, a las tres de la tarde. Efectivamente, hizo muchísimo calor y más aún en la salida del Soberano Poder, a las tres de la tarde.

Efectivamente, hizo muchísimo calor y más aún en la salida del Soberano Poder, a las tres de la tarde. / vanesa lobo

Cómo decirte que me has ganado poquito a poco? Tú que llegaste por casualidad". Se acuerdan de esta canción de Amaral, ¿verdad? Pues, más o menos, esto es lo que le ha ocurrido a la Hermandad del Soberano Poder, una cofradía joven, con una acusada personalidad, llena de vida y vigor, que se ha ganado a su barrio de la Granja, en el extrarradio de la ciudad, una zona que no hace demasiado tiempo estaba situada en el "más allá" y en la que muchos de sus habitantes más veteranos aún dicen, al coger el autobús, "voy a Jerez".

No nos cansamos de repetir cada año, para que quede constancia del esfuerzo que supone para los cofrades de la Granja su estación de penitencia: nueve mil quinientos diez metros, ni uno más ni uno menos, son los que conforman el recorrido de la Hermandad del Soberano Poder. Y este año, a la ya de por sí larga distancia, se ha sumado, como viene siendo una constante en de la Semana Santa de este año, un sol de justicia que hacía que la temperatura se elevara hasta casi los treinta grados a las tres de la tarde, hora de ponerse esta cofradía en las calles de La Granja.

Nueve kilómetros y medio recorre esta cofradía de barrio en su estación de penitencia

Nos comentaba su hermano mayor, minutos antes de iniciar el largo trayecto que les iba a llevar al primer templo de la ciudad, que este año estrenan el dorado del costado derecho del único paso de la cofradía y una bandera concepcionista, pero que de lo que más se enorgullecen son de los nuevos hermanos que van a vestir la elegante túnica soberana. Podrían tomar nota muchas de las hermandades veteranas en cómo esta joven, pero ya clásica, corporación cuida y mima al hermano, no sólo el Miércoles Santo, sino todo el año. Doscientos ochenta hermanos de fila y unos cien pequeñines cofrades en la 'pavera' son clara muestra de lo que les estamos contando, un cortejo que aumenta cada año.

Muchísimo público se congregaba a la salida de la cofradía esperando la aparición del paso del Señor del Soberano Poder, adornado este año de iris morados dispuestos con una gran elegancia, y escoltado, como cada Miércoles Santo por agentes de la Benemérita hermanos de la Hermandad. Cuarenta y cinco hombre al mando de Raúl Rodríguez, capataz grande y lleno de bonhomía, sortearon la puerta trasera del templo granjero a la búsqueda de su particular 'travesía del desierto', la Avenida de Europa, donde el calor y la deshidratación hizo trabajar a destajo a los auxiliares de la hermandad, que repartían botellas de agua a los nazarenos. La Agrupación Musical la Sentencia, que acompaña al único paso de esta corporación, muy bien, en su línea, 'pitando' fuerte y por derecho.

La entrada en Carrera Oficial, tres horas y media después de haber abandonado su templo, fue sencillamente apoteósica a los sones de "Lágrimas de bienaventuranzas" y "La música que nos une". Créanme, una auténtica delicia para los sentidos.

Por lo demás, el resto del recorrido dio pie a seguir pensando que estamos ante una cofradía grande, cada vez más llena de ilusión, con unas ganas enormes de trabajar por su barrio y por todo Jerez. La salida de la Catedral, el siempre complicado tránsito por la cuesta de Limones, la Tornería, el saludo en San Juan de Letrán a la Hermandad del Nazareno y el paso por la Parroquia de Fátima, con la acogida de los hermanos de la Paz, buscando el regreso a su barrio por las amplias avenidas del nuevo Jerez.

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