Tradición del domingo de ramos en la coronación

Levantás de emociones a seis horas de pisar la calle Arcos

  • El pregonero tocó el martillo del Señor y el de La Paz en una de las más clásicas citas de la mañana · José Méndez puso la saeta en la Capilla de los Desamparados

“El que os llama es uno de los vuestros”. Esto le dijo Ignacio García Pomar a los costaleros del Señor de la Coronación de Espinas cuando tocó el llamador para dar la primera levantá al misterio, en una Capilla de los Desamparados en su habitual llenazo de los domingos de ramos. Es la cita del mediodía en esta hermandad a apenas seis horas de salir, y al mismo tiempo un acontecimiento que forma parte de la tradición del día, pese a que haya quienes no vean con buenos ojos un acto que la junta de gobierno se resiste a dejar de convocar, tal vez porque estamos, como indicamos, en uno de esos momentos insustituibles por muy ‘show’ que pueda parecer. Para serenar ánimos, un pelín bajos por aquello de cómo estaba la mañana en lo climatológico, Tomás Sampalo llamó a sus costaleros haciendo un símil taurino: “en todas las plazas riegan el albero antes de la corrida. No pasa nada. Todo es para que hagáis la faena de los domingos de ramos”, recordando también a Diego García de los Santos, que está hospitalizado. El pregonero no quiso dar un largo discurso antes de dar el toque de llamador. Simplemente les dijo que este año a diferencia de los anteriores que subieron al Villamarta a pregonar la Semana Santa, se trataba de uno de los suyos, un costalero el que tenía el honor de protagonizar este acto. Fue una levantá a pulso, mientras que las restantes fueron arriba con fuerza. Así hasta que el grandioso misterio quedó situado dando la espalda a la puerta lateral de la capilla, que es donde se sitúa para la salida de la tarde, dejando libre la puerta por la que salen los pasos y que da a la calle Arcos.

Entre tanto se producían las levantás acompañadas con la música de corneta y tambor  sonando en la megafonía del templo, desde el coro saltó la potente voz José Méndez que cantó una preciosa e impresionante saeta al Señor que siguieron todos los que abarrotaban la capilla. Una vez que el misterio estuvo en su sitio fue el turno para el paso de palio. Isaac Núñez tomó el llamador para cederlo en la primera llamada a Ignacio García Pomar, que repitió la operación y habló a la gente de abajo con complicidad y en sintonía con lo que supone el momento y el día.  Y volvió la voz de Méndez para romper los compases con inconfundibles aires ‘paqueros’.

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