La cofradía homenajea al maestro

Padilla 'levanta' y emociona a 'Los Judíos'

  • El diestro recibe un emocionante tributo en la iglesia de San Mateo de parte de la Hermandad y sus compañeros costaleros

Aún con la resaca de la Misa de Palmas en sus paredes, la iglesia de San Mateo abrió ayer al mediodía sus puertas para hacer un sentido homenaje al maestro Juan José Padilla, que ha sido costalero del misterio de la Hermandad del Desconsuelo -‘el chiquitito’, como él lo llama- desde hace 20 años. Debido a la grave cogida que el diestro sufrió el pasado mes de octubre en el albero del ruedo de Zaragoza y que casi le cuesta la vida, este año no le será posible trabajar en los costeros del paso del Señor de San Mateo en la jornada de mañana Martes Santo. Debido al cariño que le procesan las cuadrillas de la cofradía y la devoción del jerezano a Jesús de las Penas, la Hermandad rindió un emotivo tributo al maestro.

Alrededor de la una y media de la tarde, José Antonio Pérez ‘Librao’, miembro de la cuadrilla del misterio de Los Judíos, pedía silencio desde el atril del altar de la iglesia de San Mateo. Acto seguido enfiló con la mirada al abarrotado templo pero poniendo especial atención al lado derecho de la capilla, izquierdo para ‘Librao’, donde se sentaba el maestro con su familia. El hermano dedicó emocionado un pregón al diestro, aunque en ese momento “no te doy la bienvenida, porque el placer y el orgullo es tenerte aquí con nosotros”. Pérez elogió al maestro con versos como “¿qué sería de esta cuadrilla sin Padilla?” o un final que rezó “hoy tú estás aquí por él -Cristo- como él estuvo por ti aquel día en el albero”. Tras un merecido aplauso, Padilla subió al púlpito junto al hermano mayor de la Hermandad, Ángel Bocarando, para declarar que “el sufrimiento es parte de la gloria. Y bendita gloria estoy recibiendo hoy”. Acto seguido, Bocarando entregó al diestro una placa conmemorativa por sus años de servicio y devoción la Hermandad. Los que han sido sus compañeros costaleros durante 20 años le hicieron entrega de un especial regalo, un cuadro en el que se funde un primer plano del torero con una estocada en el ruedo. San Mateo se puso entonces en pie para, con forma de aplausos, hacer llegar todo el apoyo a su paisano, que agradecía a los presentes brazos en alto.

El momento más emotivo, sin duda, fue cuando el diestro dio la primera ‘levantá’ del paso de misterio. Con la voz claramente rota, tras dar tres golpes al llamador se dirigió a sus compañeros y dio “gracias por poner vuestra alma y llevar al chiquitito por las calles de Jerez”. La respuesta inmediata, desde la trabajadera fue “gracias a ti por el amor a nuestro Cristo y llevar el nombre de la Hermandad por bandera en España y todo el mundo”. Entre lágrimas, él y los presentes, dio un beso a la canastilla y el último toque al martillo para que Las Penas se fuera al cielo mientras abrazaba a miembros de la junta de gobierno. Tras colocar el misterio en el altar mayor, el diestro hizo lo propio con María Santísima del Desconsuelo, que según Padilla “me quiso echar el manto aquel día para permitirme estar aquí. Gracias por vuestras oraciones y vuestra fe”. Y de esta forma, tras una portentosa levantá, la cuadrilla procedió su camino por el templo hasta colocar a la Madre junto a su Hijo.

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