El Prendimiento

Y Santiago lloró ante El Prendimiento

  • El barrio entero esperó en los aledaños de la Capilla del Asilo a que la Hermandad decidiera o no procesionar

Llanto, desolación, tristeza en los aleñados y en el interior de la capilla del Asilo San José. Los peores pronósticos se cumplieron y la Hermandad del Prendimiento, tras hacerlo el resto de las cofradías de este Miércoles Santo, decidió no realizar su estación penitencial ante las inclemencias meteorológicas. Una a una, desde las primeras horas de la tarde, las hermandades de esta jornada de profunda devoción popular decidieron no procesionar. La lluvia, tan esperada en otras ocasiones, impidió el normal discurrir de las cofradías.

Durante toda la mañana se vivieron momentos de tensión e incertidumbre, aunque los partes meteorológicos manejados por las distintas hermandades y los medios de comunicación eran agoreros, los hermanos del Prendimiento como de otras cofradías se aferraron a la esperanza y trabajaron con ahínco en los últimos preparativos antes de la salida penitencial. La junta de gobierno se reunía y miraba atenta al cielo en el que las nubes no dejaban margen para las dudas. Llovía en Jerez y el cielo se mostraba oscurecido por las negras nubes.

Cuando se hizo efectiva la decisión de no salir a realizar estación penitencial en este Miércoles Santo, el llanto inundó el interior de la capilla del Asilo, desde donde la Hermandad iba a procesionar por segundo año consecutivo al encontrarse la iglesia de Santiago aún en obras. Fueron una vez más los costaleros los que exteriorizaron de manera más patente su amarga desilusión. Atrás quedaban preparativos, ensayos, horas pasadas en hermandad...

Devotos y fieles contemplaron los dos pasos bellamente exornados con las lágrimas resbalando por sus mejillas, espontáneamente se escuchan oraciones contenidas y saetas a media voz. La restauración de los varales del paso de palio, del manto de camarín de la Virgen del Desamparo y el nuevo juego de ciriales para el cortejo del palio, realizados por Antonio García Falla, estuvieron expuestos a la mirada de los fieles que querrían haberlos visto procesionar en las calles de Jerez en esta jornada de Miércoles Santo.

Ante el numeroso cortejo de nazarenos, más de 500, la dirección del Asilo decidió abrir también el salón de actos a la Hermandad para que pudiera acogerlos sin problemas ya que la capilla se quedó pequeña. Poco a poco, los más pequeños se marcharon acompañados de sus padres con la desilusión pintada en sus caritas. Los mayores realizaron la estación penitencial dentro de la capilla aunque su deseo más ferviente hubiera sido realizarla en la calle ante la devoción de su barrio que este año se quedó con las ganas de jalear, cantar y orar ante unos titulares que no dejan indiferentes a absolutamente nadie.

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