El Perdón

Seguro adiós a la Catedral

  • El Perdón, mirando su regreso a la Ermita de Guía, homenajeó a La Esperanza por su coronación

Puede haber sido la última vez que viéramos salir al Cristo del Perdón de la Catedral. Puede ser que para el próximo año estos cofrades retomen su vida en la Ermita de Guía, algo que la corporación desea con toda su alma para dejar atrás este periodo de incertidumbres y de forzado exilio.

Entre tanto, hasta que tan buenas nuevas sean comunicadas, la Catedral, el primer templo jerezano, la Santa Iglesia, fue un año más el escenario de una salida procesional que mantuvo a esta cofradía en el estilo que ido asentando en los últimos tiempos, tanto en sus formas como en el estilismo que viene ‘barroquizando’ el patrimonio de esta hermandad y cofradía de nazarenos, nacida a mediados del siglo pasado en el seno del movimiento de cristianos jerezanos de base. No en vano, el azul marino de sus túnicas se inspira en el azul de los monos de trabajo.

La severidad y el orden siguen siendo valores que mantiene la corporación con nazarenos enhiestos y silentes que con cera alta sobre el cuadril fueron avanzando por un recorrido que en sus inicios tiene la enorme fortuna de transcurrir por algunas de las calles más entrañables del Jerez más antiguo, que regala a los sentidos el paso de una hermandad cuyo silencio sólo se rompió con el sonido de la marcha de corte fúnebre que este año puso tras el palio la banda de la fundación Ruiz Mateos de Rota cuya mejoría está siendo cada vez más evidente. De salida tocó al palio Amarguras y entrando en Carrera Oficial Esperanza de la Yedra en homenaje a la Dolorosa de la Plazuela ante su coronación canónica en 2013.

Delante, el crucificado de Pinto Berraquero, todo un homenaje a la imaginería más contemporánea surgida del ingenio de este artista jerezano que apostó, con el beneplácito de la hermandad, por unas formas a modo de contrapunto del imperante estilo imaginero. Y todo sobre un paso de hermosa factura de la mano de Antonio Martín, que este año dejó ver la terminación de las cartelas de marfil. Detrás el Perpetuo Socorro en su palio, caminando de frente, severo pero elegante bajo el mando de Manuel Tristán.

El Perdón pasó por el Domingo de Ramos sin hacer ruido, reivindicando su estilo de penitencia rigurosa, mostrando sus devociones y acercándolas a todo el que quiso cruzarse con el serio cortejo de nazarenos sólo roto, en el mejor de los sentidos, por los pequeños monaguillos de arriba abajo dejaban ver inquietud y alegría en sus primeros pasos como cofrades. En 2012 el escenario seguro que será otro y quedará para la historia de la cofradía su vida y paso por la Santa Iglesia Catedral y el templo de San Dionisio.

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