La Soledad celebra este año las bodas de oro del Descendimiento

  • La cofradía ha diseñado un programa para conmemorar la efemérides para la que se quiere una salida extraordinaria y un triduo en la Catedral presidido por el misterio que fue creado hace 50 años por Bru

La hermandad de La Soledad va a poner en marcha un programa de actos que celebrarán los cincuenta años de la creación y primera salida procesional del grupo escultórico del Descendimiento, una de las señas de identidad de nuestra Semana Santa además de constituirse en una de las grandes obras de la imaginería procesional y uno de los trabajos cumbre de su autor, Luis Ortega Bru. La idea, según el hermano mayor, Álvaro de la Calle, "es celebrar este medio siglo que lleva en la ciudad y poner de nuevo en valor la importancia de esta obra". A esta celebración el conjunto llega en un excelente estado de salud: "Su conservación es perfecta porque la junta anterior lo restauró, un trabajo muy bueno que desarrollaron Isaac Navarrete y Rosario Lorente".

El programa de actos se dará a conocer el día de la presentación del cartel conmemorativo que será en el mes de marzo próximo, anuncio oficial que es uno de los argumentos del calendario de actividades. El encargo de poner en pie el programa está a cargo de una comisión que trabaja en un plan que va a recuperar las 'Meditaciones ante tu cuerpo descendido', que puso en marcha Enrique Isasi hace años, habiendo sido el último orador el actual hermano mayor hace unos 15 años. También se convocarán mesas redondas sobre el grupo, el paso e incluso una excursión al museo de Ortega Bru. Asimismo se convocarán exposiciones de fotografías, mientras que el núcleo de las celebraciones será un triduo en noviembre que la hermandad quiere que se celebre en la Catedral, lo que implicará una salida extraordinaria, petición que se ha elevado y está pendiente de aprobación, algo que tendrá que dirimir el nuevo obispo. También se compone una marcha para El Descendimiento que está creando Jerónimo Sánchez Llamas que sonará por primera vez en el concierto de presentación de marzo. La historia de este misterio es larga y cuajada de anécdotas. Por su tamaño se hizo se hizo la puerta de salida de la calle Ponce que curiosamente estrenó antes la Buena Muerte.

Desde que llegara a la ciudad, la obra empezó a causar admiración por la fuerza y expresividad de la misma así como por la envergadura de artista con mayúsculas que delataba el trabajo. El grupo escultórico comenzó a nacer a manos de Ortega Bru en 1950 y duró unos siete años de trabajo desarrollado en Madrid. Entonces y ahora, el Descendimiento merece calificativos como grandioso y maravilloso tanto en su conjunto como en la concepción de cada una de las imágenes que lo compone. Una de las anécdotas que se cuentan es que la talla del Señor fue la que más quebraderos de cabeza le dio. Tanto fue así que incluso la llegó a hacer varias veces. Si se observa, el grupo se divide en las figuras de talla completa, sobre todo en el bloque de la Cruz con Arimatea y Nicodemo subidos a ella, y las que se sitúan al pie de la escena que son de vestir . A casi nadie se le escapa que el Descendimiento, también por el paso que lo soporta, es uno de los más pesados de la Semana Santa.

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