En la casa de Sánchez

Todo empieza en la calle Francos, sobre la media noche. Después de un Jueves Santo muy corto hay que ir a casa de Sánchez. La excusa es ver pasar por allí la Vera Cruz, pero lo mejor es estar con él y su familia mientras que se preparan. Sánchez carga en La Yedra. Sus hijos Álvaro y Andrea le acompañan a la salida vestidos de monaguillo. Ana Mari actúa de coordinadora.

Cuando llego, Sánchez ya tiene puesta la sudadera y está listo para salir, aunque falte más de una hora. Los niños son pequeños, están nerviosos, emocionados, saltan, tocan el tambor, quieren ver las cofradías por la tele. Ana Mari plancha con paciencia el uniforme de los chiquillos.

-¡Sánchez, la niña!

-¡Andrea, ven aquí que te ponga los leotardos!

-Manolo, ¿quieres un pedazo de tortilla?

-¿Sánchez, han dado agua para esta noche?

-Joé, tú lo que quieres es que la Yedra no salga.

-Álvaro, churra, deja el tambor

-Cómete un pedazo de tortilla, Manolo (Manolo ya a estas alturas tiene el estómago fatal de toda la semana bebiendo y comiendo fritanga, así que declina por segunda vez la invitación, pese a que la tortilla es monumental)

-Un vasito de agua, Ana Mari

-Sánchez, pon a ese niño derecho que se le va a arrugar el vestido

Toretti llama por teléfono y le dice a Sánchez que en la Parra han dicho que va a llover.

-Para eso no me llames, cabrón. Qué mala es la envidia…

Mientras me parto de la risa, para picarlo, pronuncio la frase mágica -Charlotá en la Plazuela- y ya se pone con un rebote integral.

-¿Para eso has venido, con to tus muertos?

-Manolo, tómate un whisky

-Ana Mari, que no quiero poner el mingo esta noche.

-Sánchez, yo creo que la niña se ha cagado

-Andrea, la madre que te pario, que ya estabas medio vestida

Llega otro amigo de Sánchez preparado también para cargar y vuelve a repetir lo de la lluvia.

-No, si ustedes se vais a alegrar si llueve

-¡Sánchez, coge al niño!

-Veremos derrapar a la Esperanza al entrar en la carrera oficial, como aquel año…

-Qué mala es la envidia…A ver si llueve hasta que se te inunde la librería.

-¡Sánchez, el niño!

-¡Álvaro, no te pongas a dar volteretas en el sofá que vas a destrozar la ropa!

-Manolo tómate aunque sea un café

-Ana Mari, que no me entra…

-Pues en La Parra es muy raro que se equivoquen

-¡Callarse ya, que me estáis poniendo malo!

-¡Sáncheeeeeeez….!

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