Un día con puntos cardinales en Jerez

La Semana Santa de Jerez ha llegado a su punto álgido. Las vísperas han vertebrado un espíritu lleno de máxima expectación. Hoy en Jerez se presiente el runrún de los momentos importantes. La mañana, a pesar del aspecto laboral, ofrece desarrollos de un día de fiesta especial. Se adivinan muchas caras forasteras, jerezanos en la distancia que acuden a la cita de siempre con la tradición heredada. Es, también, mañana de visitas a los templos, encuentro directo con las imágenes familiares que acompañan la jerezanía lejana o que presiden el transcurrir cotidiano.

Miércoles Santo de bellas coordenadas. Por Santiago, algarabía festiva en torno a un Cristo que no puede ser más cercano. Prendimiento de mirada clara y gestos suaves. Pero, sobre todo, barrio rendido a sus pies, exuberancia morena en blanco y rojo, vestimenta de día grande y roetes relucientes. Tarde de Santiago, expectativa de una noche infinita con sabios regustos, saetas del Zambo, herencia de un tiempo que rezuma circunstancias contradictorias. Y todo bajo la túnica de un Jesús que promueve más que fervores. Imagen excelsa que culmina el más importante momento de la escultura procesional andaluza. La imagen de Jesús del Prendimiento no tiene parangón; es única en el organigrama artístico barroco. Sus hechuras son especialísimas y no dan lugar a la duda. Marca el alfa y el omega de un arte único hecho para conmover. Después del Prendimiento se cierra un ciclo en la manera de concebir la imaginería. Dicen algunos que si hubiera sido imagen de otros sitios... ¡Tonterías! Es lo que es y de donde es. Lo demás no tiene importancia. Es el Prendimiento. Marca indiscutible de un Jerez universal.

Para verlo, desde la mañana a la noche. En el Asilito y por todo Jerez. Yo me quedo, por Santiago temprano, de ida... o de vuelta, siempre, hoy y mañana. Y para que no quede algún posible resquicio, María del Desamparo, viejas formas escultóricas hechas Sebastián Santos en estado puro. Feliz desenlace que sustituye a aquella portentosa que se quedó para siempre por San Juan. Desamparo, gracia exquisita que tiene la pena de ir con quien va.

Miércoles Santo de Amargura, suprema potestad doliente, el más bello ejercicio de realidad esculpida, serena majestad que suspende los normales episodios de la escultura mariana y convierte en contenida fuerza expresiva el natural rasgo de mujer doliente. En la Amargura no se impone canon alguno. Su autor supo extraer una particular posición al desarrollo habitual de la escultura barroca. En Ella todo está planteado para crear las más infinitas expectativas; su belleza no puede dejar indiferente. Es el más absoluto desenlace artístico; allí donde la emoción estética encuentra su más definitivo postulado. Miércoles Santo de Jerez. Ciudad con dos claro puntos cardinales. Por Santiago y por Medina.

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