La madrugada · La crónica

Una genuina noche de Jesús

  • Las previsiones de lluvia a primera hora de la mañana del Viernes Santo propiciaron que sólo la hermandad del Nazareno hiciera estación de penitencia a la Catedral jerezana

Una genuina noche de Jesús Una genuina noche de Jesús

Una genuina noche de Jesús

Comenzaron los días de las grandes solemnidades que celebra la Iglesia con la consecución del triduo pascual y llegaron las malas previsiones meteorológicas que deslucieron el tramo final de la Semana Santa en la ciudad.

Si la jornada del Jueves Santo fue de mucho frío, con llegada de la madrugada las previsiones meteorológicas marcaban lluvias dispersas a partir de las seis de la madrugada. La hora no podía ser más inadecuada. Justamente cuando las cofradías están saliendo de la catedral o en la carrera oficial jerezana. Una carrera oficial que, dicho sea de paso, siempre se encuentra desprovista de personas en la noche de Jesús. Serán cosas del sueño.

Las redes sociales comenzaron a entrar en fase de ebullición. A través de los distintos mensajes que iban ofreciendo las cofradías se iba pergueñando lo que podía ser la madrugada de este año de 2018. Si cofrades de otras épocas como Juan de Mata hubieran visto como es posible poner en pie toda una madrugada y su organización a través de una aparatos que todos llevamos en el bolsillo y en el que se interactúa y se comunican las personas, muy posiblemente no hubieran dado crédito. Ellos que siempre tomaron las decisiones de salir o no salir con tan sólo asomar la nariz al patio de la iglesia y olisquear ese aire frío y molesto que en nuestra ciudad trae un claro tufo a humedad, frío y a aparición de lluvias en las distintas modalidades.

La hermandad de la Esperanza de la Yedra publicaba una entrada en la que descartaba bulos y mentideros, afirmando que sólo lo que se publicara en su perfil de twitter tendría oficialidad. A la una y cuarto de la mañana, se reuniría la junta de gobierno para tomar decisiones.

Efecto dominó

Antes de llegar a esa hora, la cofradía del Santo Crucifijo ya daba a conocer a través de su cuenta que, ante las adversas previsiones, no harían estación de penitencia. A partir de ahí, el efecto dominó se hizo patente. Mucho público se acercaba a probar suerte al convento de San Francisco. Y allí corría como la pólvora la constatación de que las Cinco Llagas también arrojaba la toalla al no salir a la calle. Dos hermandades que históricamente han sido muy cautas a la hora de decidir salir a la calle si hay amenazas de lluvias. El Santo Crucifijo estrenaba la restauración de su magnífico paso de misterio, obra de Francisco Antonio Gijón, 'Currito el dorador', y restaurado durante todo este pasado año en los talleres sevillanos de David de Paz. Por otro lado, la cofradía blanca de San Francisco nos 'privaba' de poder ver al Señor de la Vía Crucis con un exorno floral de monte claudio y cardos que habían preparado su equipo de mayordomía tras décadas de césped.

Entre tanto, también la hermandad de la Yedra hacía pública su decisión final de no salir a las calles. La hora prevista con lloviznas no podía ser más complicada para los cofrades de la Plazuela que les hubiera cogido en plena carrera oficial. Entendible decisión de la junta de gobierno al apostar por no echarse a la calle con una amenaza tan clara de lluvias. La gran túnica de Nuestro Padre re Jesús de la Sentencia y Humildad que estrenaba este año tuvo que ver en la lógica decisión. Una maravillosa obra de bordados ejecutados en los talleres de Santa Bárbara de Sevilla.

Sobre las dos y media de la mañana, la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno daba la noticia de hacer su estación de penitencia. Adelantaba media su hora de salida y se decidía salir de la Catedral para volver por la zona de Tornería directamente hasta Cristina. Así que el poco o mucho público de la madrugada se acercó hasta los antiguos llanos de San Sebastián para, si acaso, ver la única que parecía

que iba a hacer estación de penitencia. Justo a las tres, la banda que abre paso delante de la cruz de guía comenzaba a templar tambores y la cofradía se hacía a las calles de la ciudad. Minutos antes de la salida de la hermandad de Cristina, la Buena Muerte también determinaba quedarse en Santiago hasta el año que viene. Esta cofradía hubiera sido sorprendida por el aguacero en la zona de la Asunción bajando por José Luis Díez. Todas las decisiones de las juntas de gobierno en casos como este son acertadas. La de la Buena Muerte, también.

Así que fue una madrugada en la que sólo gobernó la esencia jerezanísima de Jesús Nazareno junto al discípulo amado y su Madre del Traspaso que, a buen ritmo, fueron avanzando por la zona de Aladro, calle Larga para ir buscando la Catedral jerezana.

Llegaron las lluvias

A su vuelta, justo a las 6,25 horas, comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia. La tecnología y el alcance de las previsiones han llegado a tal punto de exactitud que mojarse comienza a ser un acto de inmolación voluntaria. Afortunadamente la cofradía ya avistaba su casa, encontrándose Jesús en la zona de Tornería mientras que la Virgen del Traspaso pasaba con cierto ritmo por la zona de Plateros. A las 6,30 la cruz de guía ya estaba en San Juan de Letrán y cuatro minutos más tarde entraba Jesús Nazareno. Al palio del Traspaso le cayeron algunas gotas al llegar a Cristina. A menos veinte entraba San Juan y minutos antes de la siete de la mañana se recogía la Santísima Virgen.

Así se cerraba una jornada un tanto adversa que no pudo desarrollarse con la normalidad que todos los cofrades hubieran querido. Jerez se quedó sin ver a la nueva túnica del Señor de la Sentencia, al restaurado paso del Santo Crucifijo, el nuevo exorno del Señor de la Vía Crucis y el canon clásico y penitencial de la Buena Muerte.

Sin embargo, las juntas de gobierno actuaron con sentido común, no exponiendo sus patrimonios al agua .

También la hermandad de Jesús Nazareno hizo bien sus cálculos. Era posible salir a la calle y librarse de la lluvia. No fue del todo así pero también es cierto que la pequeña llovizna apareció cuando la cofradía estaba a un tiro de piedra de su casa. Lo que no se vio el año que viene será si Dios así lo quiere.

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