La luz de la historia

María Santísiama de la Encarnación llevará, esta madrugada, en su candelería, cirios con distintas simbologías. María Santísiama de la Encarnación llevará, esta madrugada, en su candelería, cirios con distintas simbologías.

María Santísiama de la Encarnación llevará, esta madrugada, en su candelería, cirios con distintas simbologías. / José Contreras

El uso de cirios encendidos junto a imágenes y sus altares es una práctica intrínsecamente ligada al mundo de la religiosidad popular desde la Edad Media. De hecho, en nuestra ciudad de Jerez hay constancia de que, al menos desde el siglo XIV, los fieles destinaban ciertas cantidades de dinero a las parroquias para que se consumieran en el encendido de «candelas» a determinadas devociones que en su interior se veneraban. Una vez que a partir del siglo XVI surgen las primeras hermandades penitenciales, esta costumbre luminaria se extiende de forma generalizada y las primeras representaciones que tenemos de cortejos procesionales dan buena muestra de ello.

El paroxismo de esta expresión piadosa llegó en el siglo XVII con el paso de palio de imágenes marianas, iluminado desde sus primeros momentos con un número notable de cirios, bien sobre candeleros, bien en el interior de faroles. Hoy esta realidad sigue siendo un hecho incuestionable dentro de la Semana Santa andaluza y las candelerías de estos pasos alcanzan cifras cercanas -algunos incluso más- al centenar de puntos de luz.

Pero aun puede añadirse un elemento más a este fenómeno cofrade, cual es el de combinar la luz con la representación, el cirio con un símbolo que aluda a algún hecho o efeméride relativa a la vida y a la historia de la hermandad. Así lo ha hecho la Sacramental del Santo Crucifijo de la Salud en el paso de palio de María Santísima de la Encarnación, completando la labor que su mayordomía iniciara el año pasado.

Esta Madrugada, bajo las bambalinas de Rodríguez Ojeda, podremos apreciar la referida conjunción. La primera tanda de la candelería, la más cercana a la sagrada imagen, es la expresión de la constitución de la hermandad. Se distingue, pues, el blasón del papa Julio II (1503-1513), dado que su bula Pastoris Aeternis, promulgada en 1511, permitió la creación de hermandades sacramentales. La de San Miguel debió de ser erigida entre esa fecha y 1524, en que aparece su primer documento. Le siguen los escudos del papa Gregorio XIII (1572-1585) y del arzobispo de Sevilla D. Cristóbal de Rojas y Sandoval (1571-1580), ya que bajo sus pontificados se produjo la fundación de la Hermandad del Santo Crucifijo en 1573. Los del papa Pío XI (1922-1939) y del arzobispo hispalense D. Eustaquio Ilundáin y Esteban (1920-1937) recuerdan la reorganización de la hermandad en 1928. Y, por último, figura el escudo de D. Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla (1937-1957), que permitió la fusión de las Hermandades Sacramental de San Miguel y Penitencial del Santo Crucifijo en 1956.

En la segunda tanda de candelería están representados los escudos de las órdenes y congregaciones religiosas con las que la cofradía está agregada o mantiene Carta de Hermandad: Archibasílica de San Juan de Letrán de Roma (1949), Orden de Hermanos Menores Capuchinos (1949), Venerable Congregación de Ermitaños de San Pablo del Yermo de Córdoba (1951), Celeste, Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced (1955), Orden de San Agustín (2007) y Orden de Nuestra Señora del Carmen Descalzo (2008). A éstos que hay que sumar los de la Antigua y Venerable Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias (1979) y la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario (2011). Todos los escudos han sido diseñados y dibujados a mano por la artista jerezana Nuria Hurtado Baños.

Un detalle más que engrandece la Semana Santa de Jerez y sus cofradías.

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