El mal tiempo no dio opción

  • Todas se quedaron en casa, decisión que estaba cantada desde primera hora de la tarde ante la evidencia de la inestabilidad

No cabía otra opción más que agarrarse a cuantos ‘clavos ardiendo’ surgieran por el camino. La realidad a veces es tozuda y se impone pese a que se quiera mirar las cosas con todo el optimismo del mundo y es que ya lo predecían casi todos los partes meteorológicos, el Martes Santo no se libraba y ni siquiera dejaría un resquicio para la esperanza, como sí sucedió el lunes. A las seis y media de la tarde se cerraba el Martes Santo con la confirmación de que ninguna de las cuatro hermandades irían a la Catedral.

Los informes sobre la evolución del tiempo señalaban que el riesgo de lluvia seguiría en mayor o menor medida. Con esa información, el delegado de día, ayer el consejero Luis Morión, comunicó a los hermanos mayores lo que le transmitía el servicio de meteorología. La primera en pronunciarse fue La Clemencia que al filo de las cuatro de la tarde se daba el margen de una hora permitido, que no llegó a agotar porque antes de las cinco comunicaba que no saldría. Ese tiempo lo aprovechó la cofradía para realizar un Via Crucis en el interior de San Benito.

Como es lógico la noticia, comunicada por el hermano mayor, Dionisio Díaz, vino a confirmar lo que prácticamente todos los hermanos intuían pero que no deseaban oír. Pese a todo las lágrimas en los rostros no pudieron evitarse y más en un año tan duro para esta hermandad que ha perdido a uno de sus hermanos más queridos, José Luis Dormido ‘Selu’. En su recuerdo se habían preparado algunos detalles que de todas formas, los sonoros, sí se oyeron ya que la agrupación de Los Gitanos de Sevilla, la que un año más tenía que haber tocado tras el paso,  interpretó la marcha ‘Se marchó al cielo’ con la que estaba previsto que saliera y se recogiera el Señor, ademas de ser la pieza que se interpretarse en la entrada en Carrera Oficial. Las puertas de la capilla desde donde sale la hermandad quedaron abiertas a todos los que quisieron acercarse a ver al Señor en su paso.

Tras la Clemencia, la información sobre las decisiones de las hermandades fueron en cascada. Los Judíos se daba la hora de margen prevista y más tarde confirmaba la suspensión; la Defensión comunicaba lo mismo y el Cristo del Amor, que fue la última, hacía lo propio justamente cuando caía un chaparrón. Cada una de estas hermandades desarrollaron actos de oración en el interior de las capillas e iglesias, con mayor intensidad en la hermandad de la Defensión que organizó un Via Crucis seguida de una exposición del Santísimo y con la posibilidad de poder permanecer en Capuchinos hasta la medianoche, hora de recogida de la hermandad si ésta hubiera salido a las calles. Por cierto, San Mateo registró un llenazo de gente que quiso visitar a la cofradía, y donde cantaron saetas interpretadas por los que esa misma la tarde las habrían interpretado en la calle en la plaza de San Lucas donde se desarrolla ese gran momento en el que los saeteros que han resultado ganadores del concurso de la peña flamenca La Buena Gente le cantan al Señor de las Penas y a la Virgen del Desconsuelo, por cierto ayer con su manto liso

De esta forma la tarde se tornó con el ambiente propio de esos funestos días en los que las hermandades de quedan en casa. Visitas a los templos y muchos lamentos por lo que se ayer se perdió para siempre en un Martes Santo que  no pudo ser más allá de las puertas de capillas e iglesias.

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