Tribuna libre

En memoria de José Antonio

FUE una mañana de Mayo,  el mes en el que la primavera nos salpica con todo su esplendor y los aromas de las flores invaden nuestros sentidos, el de tus advocaciones marianas más profundas, cuando sin apenas hacer ruido te despediste de los tuyos y de la mano de Ella, Rocío, Piedad, Estrella y Confortación, te marchaste para ver de cerca el rostro del Padre. Nos quedamos huérfanos de ti,  de tus palabras, tus poesías, tus chistes, tu humor y también de tus críticas, tus consejos, de tu buen hacer. Han sido muchas vivencias en este largo tiempo donde hemos querido  verte y encontrarte,  demasiadas fechas,   momentos y actos donde tu ausencia ha pesado como una losa de proporciones descomunales sobre  tus hermanos del Huerto. Y todos hemos estado temiendo que llegara este día ¿Qué paradoja verdad?  El día mas soñado del año, nuestro día grande, el  Jueves Santo que todo lo llena y que da pleno sentido a nuestro quehacer cofrade…  ¡no queríamos que llegase!  Ya sabrás por qué. Son treinta años los que hoy cumplirías como fiscal del paso de misterio de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto, treinta años comprometido profundamente con tu hermandad, treinta años plagados de vivencias a lado de los tuyos, donde nunca faltaste a nada, y donde realizaste tu magisterio y compromiso cristiano como tú sólo sabías hacer. En el balcón del cielo, todos aquellos que  conociste y que te precedieron en la casa del Padre, te habrán recibido con los brazos abiertos, y seguro que hoy aprovecharás para organizar algo distinto, para ejercer como fiscal y montar un "tinglado" de los que a ti tanto te gustan. Ya imagino con que primura y detalle habrás adornado el balcón, y cómo desde por la mañana temprano habrás comenzado con los preparativos y así le habrás dicho a Rafael Sánchez que apriete bien las tuercas de los candeleros del palco, que luego el viento hace de las suyas;  a Juan Romero que los niños ya están maduros para formar la primera cuadrilla y que hay que apostar por ellos;  a Ignacio Rguez. Leonardo que no ponga los centros de claveles amarillos que dan mala suerte y llueve,  y a Fernando le habrás buscado un buen banquito para que ayude a Ignacio con las flores y pueda descansar sus doloridas piernas;  a Juanelo que monte el repostero bordado con la finura y maestría  que atesora;  a Paco Cazalla que tenga preparado con tiempo el cuadrante de los asientos y a Santiago, su hermano, que le eche una mano, que son muchos  los que hay que numerar; a Pepito Halcón que no se preocupe, que les has reservado un sitio en primera fila donde no se perderá nada;  a José Mª Núñez  que levante acta de cuanto acontezca, que el año que viene no nos acordamos  y a Pepe Luna que escriba una poesía a su Virgen de Confortación;  a Antonio Asenjo le dirás que presida el balcón, que se tranquilice y no se mueva de su asiento  y a Manolito…. a Manolito Mesa le entregarás la papeleta de sitio Nº 1 del palco de los cielos.  Como estarás en todo y no te habrás  olvidado de los Padres Dominicos, le habrás pedido a Fray Domingo que modere un tanto su emoción en la poesía a los costaleros, que los niños se me echan a llorar y al bueno de Selu, a Enrique, a Monge y a Barbadillo les tiemblan las piernas en las primeras "chicotás". A Fray Amador que prepare cantos que todos os sepáis y que baje un poco el tono, que si no es complicado. Al padre Nicasio lo habrás sentado con Picolo para que se entretenga con sus batallitas y a los queridos Agustines,  ya sabes , López que presida la tribuna del palio y Turrado la del misterio. Cuando sean la una de la madrugada y halláis terminado de presenciar con orgullo y emoción "la recogía" de vuestra hermandad, les tendrás preparado un refrigerio a base de sándwiches, tortillón de patatas, cervezas y refrescos, sin olvidar el vino que  lo de "ilustre y mollatosa" viene por algo y juntos conversaréis con unas riquísimas torrijas, que Encarna os habrá preparado, haciendo infinidad de planes para el año que viene, mientras esperáis a la madrugada y tú aprovechas para sacar a pasear a "curro" y echarte un cigarrito antes de que salga el Nazareno. Mientras tanto, aquí abajo, los que seguimos añorando tu presencia, rezaremos por ti, por todos,  y le daremos gracias al Padre por habernos regalado tu cariño y amistad durante estos 30 años. Un abrazo hermano.

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