El obispo preside la Misa de la Cena del Señor en la Catedral

  • La eucaristía supuso ayer el inicio del Triduo Sacro que conduce a la Pascua de Resurrección · Multitud de fieles acudieron al primer templo jerezano

Ayer se celebró en la Catedral de Jerez la Eucaristía del Jueves Santo, también conocida como de la Cena del Señor. Hoy se celebrará la Eucaristía del Viernes Santo, a partir de las cinco de la tarde mientras que será mañana, a partir de las diez y media de la noche, cuando se celebre la Vigilia Pascual previa a la festividad de la Resurrección.

Cabe destacar que el monumento presidido por el Santísimo Sacramento, que ha sido instalado este año en la Santa Iglesia Catedral, concretamente en la cabecera de la nave de San Juan Grande, ofrece un "extraordinario lucimiento" a la presencia eucarística. Cabe destacar que ante él se vienen verificando las estaciones de penitencia que realizan las hermandades y cofradías jerezanas durante estos días de la Semana Mayor.

Sobre la Eucaristía del Jueves Santo cabe señalarse que ésta fue oficiada por el obispo, así como que la referida misa supone el comienzo del Triduo Sacro que conducirá a la Pascua de Resurrección.

Cabe destacarse que el Jueves Santo sintetiza la fe de la comunidad cristiana. Se trata según la Iglesia de un día de intimidad, de oración, de compromiso fraterno, de alianza y de amor. No en vano el Jueves Santo es también conocido como el Día del Amor Fraterno.

Básicamente en el transcurso de la Misa de la Cena del Señor se hace memoria de lo que hizo Jesús en la Última Cena, la noche precisamente en la que fue entregado a sus captores. Se trata, según la liturgia, de "una noche maravillosa llena de amor que anticipa el amor hasta el fin que celebramos en este Triduo Pascual de su Muerte y Resurrección".

Tal y como marca la liturgia, la primera lectura hizo alusión a la Pascua judía, que celebra la intervención de Dios a favor de su pueblo, liberándolo de la esclavitud de Egipto. La segunda, por su parte, es de San Pablo, quien narra lo que Jesús hizo exactamente en la Última Cena. Por su parte, el Evangelio recuerda que el amor y el servicio son los signos distintivos del cristiano.

El lavatorio de los pies que Jesús realizó a sus discípulos antes de la Cena tiene un simbolismo profundo, como es el servicio humilde y el deber de amar al prójimo que debe caracterizar al buen cristiano.

El obispo realiza en esta ceremonia el gesto que hizo Jesús con doce miembros de la comunidad católica jerezana que representan a los apóstoles. Todo ello es así como el fin de "recordarnos que todos debemos lavarnos los pies unos a otros".

Cabe destacar que en el transcurso de esta eucaristía el obispo traslada el Santísimo Sacramento hacia el denominado como lugar de la reserva, donde permanecerá para ser adorado y se conservará para la comunión de mañana, Viernes Santo.

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