amor y sacrificio

Un sacrificio por amor en el Lunes Santo

  • La cofradía de clara ascética jesuita sembró todo Jerez de oración y silencio

La Virgen de Amor y Sacrificio fijó la mirada de los muchos vecinos de la zona de Puertas del Sol. La Virgen de Amor y Sacrificio fijó la mirada de los muchos vecinos de la zona de Puertas del Sol.

La Virgen de Amor y Sacrificio fijó la mirada de los muchos vecinos de la zona de Puertas del Sol. / vanesa lobo

Es la cofradía 'seria' del barrio. Así lo viene siendo desde que aquellos jóvenes 'luises' tuvieran que trasladarse de la Compañía hasta las Puertas del Sol. A las orillas de la Hoyanca y a pocos metros de La Plazuela. No ha perdido su sello esta ascética cofradía que cada tarde del Lunes Santo sale a las calles jerezanas.

La bella titular que tallara Carlos Monteverde inspirándose en una imagen de dolorosa que recibe culto en Tarifa era el centro de todas la miradas, con su exorno clásico de alelíes blancos. La cofradía este año no sacaba estrenos ninguno. El concepto de procesión en la calle hace años que ya está logrado.

El cortejo, que llevabamás de trescientos penitentes, salió de la parroquia de Madre de Dios para cruzar La Plazuela y pasar, casi de puntillas, por la puerta de la capilla de la Yedra, por donde se saluda, de soslayo, con la bella Virgen de la Esperanza. La que abrocha la madrugada más inmensa es reina de la calle Sol. La que pasa vestida de luto riguroso, dueña del corazón de los más de trescientos hermanos que la acompañan cada año.

Mucho público en las Puertas del Sol para ver salir a la bella Virgen desde Madre de Dios.

No había ciriales. Tampoco cuerpo de acólitos que acompañen a la doliente Madre de Dios. No hay candelabros ni luces de velas que le iluminen su mirada perdida. Tampoco le hace falta porque con su sola presencia todo corazón se abate. Se trata de una cofradía con un claro carácter castellano que los padres jesuitas de la iglesia de la Compañía supieron darle a estos jóvenes cofrades que querían una cofradía distinta a las de corte puramente barroco.

Eran unos innovadores y lograron crear plazas en Jerez -el monumento asuncionista del cabildo viejo- o actos tradicionales en las cofradías -el vía crucis de las hermandades fue un acto creado por los 'luises'-. Pero si supieron guardar en el arcano de sus tradiciones una forma distinta de ser cofradía que no ha cambiado con el paso de los años.

Se internó la cofradía por el barrio de San Miguel hasta llegar a la zona de San Pedro. Bizcocheros o Caracuel siguen siendo una delicia para volver a encontrar a esta Virgen guapa donde las haya.

Sortearon la carrera oficial, rezando el rosario y repitiendo las oraciones a la Madre que se sacrificó por amor en mayúsculas. Y volvieron de nuevo a su barrio no sin antes pasar por San Miguel, lugar muy de interés para los cofrades. Pero siempre el negro fresco de la noche del Lunes Santo propicia las saetas más sentidas en el barrio. Todo un clásico ya. Saetas anónimas a pie de paso que adornaron la pena de la Señora.

Y así llegaron de nuevo a su sede en Madre de Dios. Sin perder esa identidad de cofradía 'seria' del barrio. Entre la Hoyanca y la Plazuela. Ahí es nada.

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