Domingo de Ramos

El viento no deslució el estreno

  • La jornada inaugural volvió a llenar las calles en una tarde en la que no hubo riesgo de lluvia pero sí mucho levante. Hoy habrá que empezar a mirar al cielo

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Que tengamos una Semana Santa a mitad del mes de abril favorece el calor y el sol hasta bien entrada la tarde. Pero como bien dice el refrán, la lluvia, ese gran enemigo de nuestras cofradías, siempre estará presente. En este sentido, en lo climatológico, si no llega a ser por el molesto levante, ayer hubiéramos vivido un día perfecto. De hecho, para la dichosa Aemet –menudo palabro–  ayer el riesgo de lluvia fue del 0%, algo que ya desgraciadamente  no viviremos más según la agencia meteorológica. Desde hoy, los porcentajes de lluvia irán aumentando poco a poco, por lo que otra vez tendremos que estar más pendientes de la cuenta de las nubes.

Por lo demás, el Domingo de Ramos volvió a evidenciar que es esta jornada una de la que más –si no la que más– gente echa a las calles. Eso sí, no todos parece que vayan a ver cofradías. Muchos dan la sensación de que salen por salir, porque lo hacen los demás. Son esos que les da igual tener delante el carrito de las ‘arvellanas’ que a la Virgen de Las Angustias. Éstos especímenes, además, suelen presentar similitudes: adolescentes de entre 14 y 18 años y otros más entrados en años, pelo a lo pincho, zarcillo en la oreja y modelito que va desde la chaqueta blanca hasta el jersey de cuello de pico. Después están los otros, los adultos que sentados en un velador, se zampan un montadito de lomo sin echar cuenta al paso que tengan delante.

Son las cosas de esta Semana Santa, como las cosas que tiene nuestro Ayuntamiento y en especial la Delegación de Medio Ambiente. Un mes han estado los hermanos del Transporte pidiendo por favor que se adecentara la calle Nueva. A punto estuvieron de cambiar de recorrido a la ida a la Carrera Oficial si no llega a ser por la insistencia de los vecinos, que no querían perderse a su hermandad. Entre ellos y los miembros de la cofradía echaron una peoná buena podando árboles y limpiando la calle el Sábado de Pasión para que ayer el Señor del Consuelo y la Misericordia pudieran bendecirles un año más con su presencia.

Pero quedémonos con la Semana Santa de verdad. Ayer fue un día de recuerdos. En la Coronación se echó de menos a dos costaleros de la hermandad fallecidos recientemente, Luis Agabo y Miguel Otero, mientras que en Las Angustias también estuvo muy presente Selu Dormido, tantas veces delante del martillo de la Señora.

Y mientras por la Catedral, a eso de las cinco y cuarto se escuchaba la primera marcha de palio, Amarguras, interpretada al Perpetuo Socorro, en el colegio de San José, Martín Gómez dedicaba la primera levantá de la Borriquita “a los que trabajan todo el año por la hermandad”.

Por último, un detalle curioso y que demuestra que nuestra Semana Santa es cada vez más universal. La Paz en su Mayor Aflicción tuvo ayer un costalero de Irlanda del Norte.  No me digan que eso no tiene arte.

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