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Conexiones 'made in Spain'

  • Los cuatro estiletes del Sevilla intercambian sus roles para divisar Europa en el horizonte. Negredo, Manu y Navas siguen viendo puerta; Reyes sigue viendo pases.

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Negredo, Manu del Moral, Jesús Navas y Reyes. Cuatro jugadores de ataque, cuatro internacionales y los cuatro vestían ayer de blanco. Todo debería salir rodado con este elenco de futbolistas en la delantera, como sucedió este Lunes Santo, pero por unas cosas u otras, la afición del Sevilla no disfrutó hasta la noche de ayer de un partido redondo de estos cuatro jugadores.

La lluvia, una tradicional enemiga de la afluencia de los estadios, se alió con el club hispalense en las gradas, que no en el césped. La ausencia de cofradías en las calles de la ciudad propició una buena entrada en el estadio sevillista, aunque el agua caída durante la tarde provocó que en la primera mitad hubiera más de un charco y que las caídas de los jugadores fueran constantes.

Era un partido de reivindicaciones. O de reafirmaciones más bien. Tras dos victorias lejos de casa en las que Negredo recuperó su mejor versión, Manu del Moral vio puerta con facilidad y Reyes dio lo que se espera de él, la parroquia nervionense ansiaba ver con sus propios ojos que esta recuperación no era un espejismo. Y por supuesto que no lo era.

Sin embargo, la conexión ofensiva nacional no funcionó en la primera mitad. Los desmarques de Negredo no llegaban a los pases imprecisos de Manu del Moral, Reyes hacía la guerra por su cuenta gustándose más en caños efectistas que en fútbol efectivo. El verdadero peligro, como casi siempre, lo llevaba Jesús Navas, aunque sin premio en este primer acto pasado por agua.

Menos enchufado pareció salir incluso el equipo en la segunda mitad, pero la luz se hace con una simple conexión. Bastaba que una asistencia encontrara rematador y, con los nombres con los que contaba el Sevilla arriba, debía suceder.

Y así fue. En apenas quince minutos un saque de esquina de Reyes encontró a la cabeza de Negredo, un gran pase interior de Jesús Navas era definido con elegancia por Manu del Moral y otro gran centro interior de Reyes era rematado por el palaciego. Tres conexiones, tres pases magníficos y tres goles.

Es quizás en estos cuatro jugadores donde se puede ejemplificar con facilidad la metamorfosis que este Sevilla está experimentando. Porque, salvo Reyes, los nombres que aparecen en las alineaciones de Míchel no distan demasiado de los que se ponían en liza a principios de curso. ¿Ha cambiado el juego? ¿Se ha modificado el sistema? ¿Se ha aparecido la Virgen? No. Mucho más sencillo. La pelota ha entrado, el viento ha cambiado y lo que antes eran caras largas y carreras infructuosas, ahora es alegría, confianza y hambre.

Todo ello, como es lógico, repercute en el juego del equipo. Y sobre todo repercute en jugadores especialmente dispersos mentalmente. Porque con confianza Negredo llega a peinar un córner, Manu del Moral se atreve a definir de primeras con su pierna mala, Reyes ve los espacios detrás de la defensa que no se otean cuando está nublado y Jesús Navas encuentra el premio a sus constantes carreras.

El resumen es que ni Negredo ni Jesús Navas llegan tarde a la Eurocopa. Tampoco llegan tarde ni Manu del Moral ni Reyes para convencer a la siempre exigente afición nervionense. Pero, por encima de todo y de todos, el que llega a su hora a la pelea por Europa es el Sevilla.

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