Después de demasiado tiempo todo sigue igual

  • El Sevilla continúa tirando a la basura su envidiable arsenal en ataque con errores infantiles en defensa · Manzano, conformista

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Nada que no se sepa ya: lo mismo de casi todas las jornadas. En esa particular batalla que libran en el Sevilla cada domingo los goles a favor con los tantos en contra, es decir, el gran potencial ofensivo que tiene en su plantel con la faz de hermanita de la caridad que exhibe cerca del área propia, la tarde acabó en empate técnico. Pero es una pena porque el arsenal que tiene Manzano entre manos del centro del campo hacia adelante es la envidia de al menos diecisiete equipos de Primera División.

Si el Sevilla no ganó en el Vicente Calderón a un rival directo por su ya único objetivo fue por lo mismo por lo que no lo hizo en Santander, donde como ayer también marcó dos goles, o en La Coruña, donde marcó tres.

Defensa

Aunque aparentemente, en el global del encuentro, pueda parecer que el Sevilla hizo un trabajo decente en su línea más retrasada y en el sistema defensivo en general, lo cierto es que tuvo muchos focos de peligro por los que atacó, y en alguno encontró premio, el Atlético. Uno, en la posición de Perotti, que no tapó lo necesario las subidas de Ujfalusi aunque al final el Sevilla acabaría corrigiendo esa laguna. Otra, en el costado derecho de la defensa, donde Jesús Navas tampoco ayudó y por donde el rival atacó los noventa minutos y acabó encontrando los dos goles locales. Fueron en sendos fallos de manual de hombres vestidos de blanco, el primero en un acto de pasividad de Dabo en una marca y el segundo en una salida a lo loco de Fazio a presionar hasta la línea del centro del campo, lo que dejó el espacio libre a Reyes.

Además, el centro del campo, superado en número, no fue capaz de cerrar y controlar jamás el partido.

Ataque

Luis Fabiano empezó haciendo lo único interesante, bajando y aguantando balones. Después se sumó un gran Negredo y una pequeña aportación de las alas.

Virtudes

Todo lo que toca en campo contrario puede acabar en gol.

Talón de aquiles

No es frecuente que al equipo visitante le den la ocasión de adelantarse dos veces y el Sevilla, su centro del campo, en ninguna de las dos fue capaz de cerrar esa situación. Y los cambios y sus minutos tampoco es que irradien ambición.

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