El Mudo y la pregunta que inspira

  • De fijo a invisible para Sampaoli, el nuevo rol de Franco Vázquez coincide con la crisis de resultados. El Sevilla echa de menos su presión adelantada.

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Si lo hizo por la presión de las críticas externas, mal. Si fue por volver la cara en la barrera que acabó en gol del Betis durante el derbi, su castigo ya hace tiempo que está perjudicando al equipo, porque Franco Vázquez ha pasado extrañamente de ser un fijo incuestionable en las alineaciones de Jorge Sampaoli a no aparecer prácticamente para nada. De aquel encuentro en el Benito Villamarín, en el que era sustituido en el descanso, han pasado ya seis encuentros oficiales en los cuales el italo-argentino sólo ha sumado 96 minutos de juego, repartidos en dos ratos ante el Athletic (29) y el Leganés (67). De ellos, sólo un partido desde el inicio y el Sevilla no gana desde la noche ante los de Valverde en el Sánchez-Pizjuán.

El caso es que el ex jugador del Palermo, por el que el Sevilla pagó este verano la importante suma de 15 millones de euros, llegó a jugarlo todo en los dos primeros tramos de la temporada. Casi sin descanso, el Mudo se convirtió en un jugador clave en el esquema de Sampaoli pese a que su físico ofrece señales de no ser precisamente un dechado de poderío y potencia. Antes bien, a un ritmo de gasoil pero incansable, Franco Vázquez se fue ganando su sitio aunando su gran calidad a un desgaste en la presión a la salida del rival que se antojó fundamental para dar sentido al modelo del entrenador casildense, en el que no abundan precisamente los futbolistas de corte defensivo.

Y resulta curiosa la evolución de este futbolista de cuya presentación salió el sevillismo que después lo repudió con las manos en la cabeza. Un golazo de bandera con un excepcional golpeo con el pie abierto en la festejada comedia futbolística que fue el Sevilla-Espanyol (6-4) lo puso en un pedestal del que después lo han bajado, aunque se antoja extraña y hasta discutible que en partidos atascados como el del pasado domingo ante el Sporting no tenga ni una sola oportunidad para aportar su gran clase y visión de juego.

Lo que sí puede decirse es que se ha demostrado que sin Franco Vázquez el Sevilla no es mucho mejor que con él. Sampaoli comenzó creyendo sin fisuras en su fútbol, luego fue metiendo a Nasri aunque le hizo sitio a ambos al dar el francés ese paso atrás para convertirse en el mensajero del equipo, pero finalmente ha sido Correa el que ha desbancado a su compatriota y el que le ha robado todo el protagonismo.

El resultado es un déficit importante, aunque por cuestiones que saltan menos a la vista. La presión de Franco Vázquez dio equilibrio a un equipo muy ofensivo. Acababa sustituido en muchos partidos (sobre la hora de juego) después de un gran desgaste en la presión, un desgaste que hacía posible ataques que necesitaban muy poca elaboración. De hecho, Franco Vázquez solía ver la primera tarjeta amarilla en cada encuentro y, aún hoy, después de mucho tiempo sin tener presencia activa en el equipo es el futbolista de la plantilla que más recuperaciones acumula, y con bastante diferencia en sus estadísticas, de todo el frente de ataque. El cordobés harobado 109 balones, nada que ver con otros como Ben Yedder (19), Correa (34), Nasri (48) o Jovetic (9). Sólo Vitolo y Sarabia, con 93 y 91, se acercan a sus números, aunque con bastantes más minutos y con el madrileño en muchos partidos en labor defensiva de lateral o carrilero.

Como en todo, ni tanto ni tan calvo. El equipo pide frescura y mientras el Mudo ha descansado todo ha girado a decepción.

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