Ante diez, paciencia y a abrir el campo

  • La entrada de Adriano creó la necesaria superioridad en la lenta construcción sevillista · Kanoute, mejor con otro punta al lado

No siempre va a jugar el Sevilla contra diez, pero con Jesús Navas y Diego Capel en el campo, las probabilidades son más elevadas que en cualquier otro equipo de la Liga. Y esta vez lo aprovechó Jiménez. Quizá tardó demasiado en reaccionar, pero lo hizo bien. Con la entrada de Adriano el lento juego sevillista no fue tan previsible, se abrió más el campo y la ubicación de Perotti junto a Kanoute dio más presencia rematadora. El malí fue más delantero y agradeció la calidad de Navas.

Defensa

Mosquera volvió a transmitir sus inseguridades a los demás. Nené no necesitó mucho para recibir, encarar y centrar, pues el colombiano le concedió demasiados metros. Su forma de encimar al extremo contrastó con la que padeció Diego Capel ante Sergio Sánchez, por poner un ejemplo bien cercano. Nené colgó varios centros envenenados que no fueron gol de milagro en un par de llegadas de Luis García. La defensa se desajustó por ahí y padecieron los dos centrales, nerviosos por ese agujero a su derecha.

Fazio tampoco ayudó mucho al orden en el arranque del partido. Perdió el sitio por delante de la zaga en varias ocasiones. Romaric le echó una mano y evitó que el Espanyol maniobrara en tres cuartos de campo. El gigante argentino creció con el paso de los minutos, se asentó y el Sevilla sufrió menos.

Ataque

Con 22 piezas sobre la hierba, Kanoute jugó demasiados minutos lejos del área. Renato no conectó las líneas y los extremos, sin apoyos de los laterales, estaban hostigados. De nada le servía a Romaric su criterio al distribuir: las transiciones eran lentas y el Espanyol esperaba colocado. La capacidad de sorpresa era nula. Bastante hizo Kanoute con dar continuidad a las jugadas en tres cuartos de campo.

Tras el descanso, el Sevilla dio un pasito adelante -Fazio, sobre todo- que no bastó. Ya ante diez, la entrada de Adriano sí aportó la necesaria profundidad, acentuada con la entrada de Perotti como acompañante de Kanoute.

Virtudes

Supo rectificar a tiempo y por fin manejó a un rival con uno menos.

Talón de aquiles

Mosquera hace temblar la zaga.

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