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Un rabanito sin el mínimo pique

  • El Sevilla fue en el campo justo lo que su entrenador transmitió con su medrosa alineación, otra más en un escenario de fuste. Alarmante la impericia del colectivo para el marcaje

El Barcelona-Sevilla FC, en imágenes El Barcelona-Sevilla FC, en imágenes

El Barcelona-Sevilla FC, en imágenes / EFE

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Desde la jornada segunda, no desde la vigésima o desde que el Sevilla entró en barrena, Jorge Sampaoli afloró como uno de esos rabanitos entre los que el inefable Carlos Salvador Bilardo ubicó a Valdano. Sí, Sampaoli pregona una cosa y manda otra bien distinta a los suyos cuando se trata de litigar ante los acorazados. Ante esos acorazados contra los que pretende luchar la temporada que viene por la Liga si el club le pone los mimbres que solicita...

Ante la Juventus, salió con Mudo Vázquez en punta y si arrancó un empate a cero, fue por la notable actuación de Sergio Rico, que para eso estaba y para eso le pagan, para parar. Pero no compitió de tú a tú al campeón italiano como alguno pregonó. Ante el Atlético, hace tres jornadas, salió Ben Yedder como teórico punta... y se fue a la izquierda a echar una mano a Sarabia mientras Escudero trataba de ser medio centro. Y en la ida de la Copa ante el Madrid, Correa fue el teórico delantero. Que sobre la práctica fue una especie de mediapunta-punta. Como ayer en el Camp Nou.

Tabla del partido Tabla del partido

Tabla del partido / Dpto. Infografía

El mensaje medroso de Sampaoli caló hasta los huesos de los jugadores de blanco.

Defensa

De nada vale salir con cinco defensas, más N'Zonzi e Iborra anclados por delante, si no hay la mínima tensión exigible para evitar que Messi reciba, arranque y conduzca por la banda -los pasivos fueron esta vez Nasri y Lenglet- y que Luis Suárez se fabrique ese escorzo para el remate del 1-0 -Mercado fue el señalado en su feble marca al uruguayo-.

En situaciones estáticas, el Sevilla descuidó con reiteración la atención a la segunda línea de remate, la que recibe esos pases atrás del que gana la línea de fondo. Como si Neymar o Messi no se plantaran jamás en esa raya cuando juegan en el Camp Nou... Terrible la inacción sevillista. Mortal de necesidad.

Para soñar con la posibilidad de pescar en el Camp Nou ante Messi, Luis Suárez y Neymar, también ante Iniesta, Rakitic o Busquets, hay que jugar con una concentración extrema, las líneas muy juntas -incluso cerca de tu portero, por qué no-, ser solidarios en las ayudas, cortar el juego por abajo e invitar al Barcelona a colgar balones aéreos desde los extremos. Lo contrario de lo que hizo este Sevilla desorganizado, deprimido. Entregado.

Ataque

Este Barcelona concede atrás. Con defensa de cuatro o ahora, con zaga de tres. Pero a estos niveles hay que ser resolutivos. N'Zonzi no lo fue al principio y cuando el Barça acertó a la primera, los sevillistas se quedaron sin salida mientras hubo partido. Nasri, hoy, es un lastre decisivo.

En la segunda parte, con el partido decidido, el Barcelona levantó el pie y administró los esfuerzos. Hasta en los cambios o las tarjetas forzadas maniobró a placer Luis Enrique. El Sevilla tuvo más la pelota porque lo permitió el enemigo. Todo fue aparente, irreal, engañoso. Como tantas cosas en Sampaoli.

Virtudes

Las ganas de Sarabia.

Talón de aquiles

Urge ganar un partido para frenar la caída libre. El equipo se cree ahora peor de lo que es.

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