Entre el respeto y los celos

  • Míchel elogia a Caparrós, destaca su significado en el Sevilla y deja entrever cierta envidia sana hacia el cariño que despierta · "Aunque lo quieran mucho, la gente querrá que triunfe su entrenador, que soy yo".

Míchel sabe encandilar con un discurso que, pese a redundar en ciertas obviedades, contiene muchos mensajes dirigidos a lo emotivo. Ayer dio una prueba de ello: elogió a Joaquín Caparrós, a la Semana Santa de Sevilla, volvió a enorgullecerse del himno que se canta en Nervión y también le dio su buena ración de cariño a un figurón como Frederic Kanoute. Es su estilo seductor, con el que pretende evitar las asperezas que siempre surgen en el mundo del fútbol.

El madrileño fue al grano y cogió el toro por los cuernos ante su duelo con Caparrós. Lo elogió, aunque también dejó entrever ciertos celos, como una envidia sana del cariño que despierta en Nervión el utrerano. "Para mí, Caparrós es una referencia en este país como entrenador…, y no hablemos en este club -reconoció-. Sin embargo, aunque quieran mucho a Caparrós, la gente querrá que triunfe más su entrenador, que soy yo". Con esta frase zanjó el asunto, aunque también recurrió a una de sus máximas: "Los protagonistas no somos los entrenadores. Eso sólo es así cuando hay que echar la culpa. Cuando llega el partido, tenemos mucho menos trabajo, sí de decisión. Está bien periodísticamente lo de duelo de banquillos, pero son once contra once".

Míchel dejó otro guiño aprovechando el inconveniente de que el partido se disputa el Lunes Santo. También le sacó una lectura positiva , piropeando la Semana Santa: "Me gusta y, aunque no fuera así, si vives aquí, ante unas tradiciones y una cultura nos gusta aprender. El que no esté pendiente de esas cosas en Sevilla es como el que va al Sánchez-Pizjuán y no canta el himno".

Ya centrado en el partido, Míchel habló de la trascendencia de la cita. El Sevilla busca encadenar tres triunfos: "Nos encontraríamos con lo que venimos buscando. Tres victorias este año es algo que no se ha conseguido. Se convertiría en una situación decisiva para afrontar lo que nos queda hasta el final". ¿Está demasiado lejano el objetivo? "No podemos mirar hacia otro lado. Tenemos una distancia considerable con esos puestos, pero con ciertas opciones buenas y esto pasa por nosotros, no por los rivales". El técnico señaló que ve ahora otro ánimo en el vestuario. "Saben que está en su mano el conseguirlo. Los jugadores me dan síntomas de que van a hacer bien las cosas y obligarán al presidente a cumplir la cláusula que pone en mi contrato", dijo ante una pregunta sobre su futuro.

Y por último, avisó del peligro del Mallorca: "Es un equipo durísimo. Sabe sufrir, ya que además los problemas extradeportivos han unido mucho a la plantilla. El entrenador sabe sacarles partido y no se suelen equivocar mucho. Rinden al máximo nivel de concentración. No es un rival que se pueda domar fácilmente, desde luego".

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