La revolución chileno-croata

  • La fulgurante irrupción de Medel y Rakitic, amén del equilibrio del primero y de la aportación ofensiva y de goles del segundo, le ha dado al Sevilla rapidez y ritmo, justo lo que pedía Manzano

Es difícil recordar a un fichaje que, recién llegado a un nuevo destino, cuaje a la primera. Cada vez que aterriza un nuevo refuerzo en un equipo, sobre todo si es extranjero, se abre un periodo de incertidumbre sobre cuánto tiempo tardará en tener influencia en el equipo. Comienza a hablarse de la adaptación al clima, al ritmo de juego, a la cultura futbolera y social al nuevo destino. Y a veces el fichaje se va diluyendo en ese periodo de acoplamiento. En el caso del Sevilla, y a pesar de tratarse de refuerzos invernales, el acierto de la dirección deportiva no sólo es doble en cuanto a las piezas, sino también respecto a la trascendencia que tienen los dos en el juego, de presente y de futuro. Medel y Rakitic están protagonizando una revolución con reflejo inmediato en la mejoría de un Sevilla que se planta en los campos de otra forma, con otro molde.

El chileno y el suizo-croata comenzaron a jugar nada más aterrizar y desde su llegada le han quitado el sitio a la pareja que conformaban casi en exclusividad Zokora y Romaric en el centro del campo. Los marfileños incluso podrán mirar las estadísticas y tirar de ellas para decirle a Manzano que no terminan de entender su ostracismo, porque el Sevilla con los dos nuevos refuerzos sólo ha ganado dos partidos de los siete que ha jugado Rakitic y los seis de Medel, el del Hércules y el de Oporto. Pero la mejoría es tan patente que en el fuero interno de los dos marfileños deben reconocer que el juego del equipo es otro, muy distinto.

Rakitic debutó como titular en el Bernabéu en la vuelta de las semifinales de la Copa y desde entonces ha jugado todos los partidos. Y Medel, que se estrenó como suplente en aquella cita, sólo se perdió el empate ante el Málaga en el Sánchez-Pizjuán, el peor encuentro del Sevilla en todo este periodo y, curiosamente, el último en el que Zokora y Romaric formaron como pareja en el eje.

Desde que se pusieron por primera vez la elástica sevillista se pudo comprobar que el balón circula mucho más rápido desde que pasa por sus botas. Control y pase, control y pase, con un altísimo porcentaje de acierto pese a que ambos no son medrosos e intentan arriesgar el balón para buscar los huecos entre las líneas del contrario. Nada que ver con esas conducciones eternas y muchas veces a ningún sitio de Zokora o Romaric, quien casi siempre necesita acomodarse la pelota ante la presión rival para encontrar el momento idóneo del pase.

Es mérito de Medel y de Rakitic esta nueva puesta en escena del Sevilla y también hay que reconocer la parte alícuota de Manzano en esta mejoría, porque el entrenador sevillista, pese a que tiene colgado el sambenito de que delega en su ayudante Gonzalo Hurtado la preparación de los entrenamientos, ha venido insistiendo en esa rápida circulación y en ese alto ritmo de juego en su trabajo diario, casi con la misma tozudez con la que se empeña en apostar por el 4-4-2 sin mirar otras variantes tácticas posibles.

La consecuencia de este nuevo molde de fútbol es que gracias a la mayor fluidez, el contrario apenas tiene tiempo de llegar a presionar a quien recibe el balón, un ideal de cualquier manual de entrenador. Y los dos soberbios goles del Sevilla en el Vicente Calderón son el mejor ejemplo de ello. En el primero, Perotti realiza una dejada con el pecho a Negredo, quien empalma sobre la marcha a la red. Y en el segundo, es Jesús Navas quien realiza un rápido movimiento de control y asistencia para que Rakitic disparase a gol de primera.

Si el suizo de origen croata está teniendo una influencia positiva en el juego ofensivo y en la estrategia y ya lleva dos goles (el del Hércules fue similar al de Negredo el sábado), Medel permite con su despliegue táctico y físico sostener a un equipo cargado de atacantes, en un sistema de rombo más vistoso que efectivo hasta ahora por lo que sigue teniendo de influencia negativa en el sistema defensivo esa constante apuesta por cuatro atacantes más Rakitic. Es lo que tiene que ir corrigiendo Manzano, amén de acentuar sus reflejos durante los partidos. Todavía sorprende que en el Calderón, con Zokora y Renato en el banquillo, no sacara a alguno por un delantero para amarrar el 1-2 y aportar oxígeno para el contragolpe. Son pequeños matices. Lo cierto es que el Sevilla está agarrado con fe a su nuevo empeño liguero y lo hace en gran medida gracias a la revolución de enero.

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