Japón suspende su actividad ballenera para facilitar la liberación de dos ecologistas

  • Los dos activistas se encuentran retenidos en un ballanero japonés, al que abordaron para avisarle de que habían entrado ilegalmente en la reserva marina de Australia en la Antártida.

La flota ballenera nipona ha suspendido temporalmente su actividad en aguas de la Antártida para facilitar la liberación de los dos ecologistas que se encuentran a bordo de un barco japonés, informó la Agencia de Pesca de Japón.

Se espera que la liberación de los dos activistas, uno británico y otro australiano, se produzca en las próximas 24 horas, según el Gobierno japonés.

Dos activistas de la organización Sea Shepherd Conservation Society abordaron el martes el ballenero japonés 'Yashin Maru 2' para entregar una carta en la que le aseguraban que había entrado de forma ilegal en la reserva marina de Australia en la Antártida.

Los ecologistas se trasladaron hasta allí en el barco 'Steve Irwin', cuyo capitán, Paul Watson, aseguró que los dos hombres se encuentran retenidos en el ballenero.

Un portavoz del Ministerio nipón de Exteriores dijo que los activistas "abordaron el ballenero de forma intencionada y su barco los dejó allí", por lo que la única opción que le quedaba al buque japonés era "mantenerlos a bordo".

El portavoz oficial japonés señaló que el barco japonés planea entregar a ambos ecologistas en "un punto de reunión" concreto en el Océano Antártico "en las próximas 24 horas".

Por ello la flota ballenera ha decidido suspender temporalmente sus actividades hasta que sean liberados los activistas, para que cualquier posible resistencia no interfiera en ese procedimiento, según la Agencia de Pesca de Japón.

Ese organismo oficial admitió que los dos ecologistas fueron atados durante un tiempo, como han mostrado las imágenes de televisión, y rechazó "las tácticas violentas para sabotear las actividades legales de investigación" de la flota ballenera.

El grupo ecologista Sea Shepherd asegura que las autoridades niponas no se han puesto en contacto con ellos, algo que la Agencia de Pesca negó.

El ministro portavoz, Nobutaka Machimura, condenó por su parte "el peligroso acto" de los ecologistas contrarios a la caza de cetáceos.

Los ecologistas han sido identificados como el británico Giles Lane, de 35 años, y el australiano Benjamin Potts, de 28.

Este incidente se produjo el mismo día en que un juez australiano declaró ilegal la caza de ballenas en la reserva marítima australiana en la Antártida, algo que Japón niega al señalar que Australia no tiene jurisdicción sobre ese territorio.

El Gobierno japonés suspendió el pasado diciembre la caza de ballenas jorobadas que iba a emprender este año por primera vez desde 1963, aunque decidió continuar con las capturas de otros cetáceos.

Los barcos nipones planean cazar este año 850 ballenas mink y medio centenar de ballenas de aleta, en su 21 expedición ballenera, alegando motivos científicos, en medio del escepticismo internacional.

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