Las condiciones climáticas dificultan la extinción de los incendios en Grecia

  • El fuerte viento impide mantener bajo control las llamas que avanzan sin descanso hacia Atenas · A pesar de la voracidad de los incendios, hasta el momento no ha habido que lamentar daños personales

Los aviones vierten toneladas de agua sobre las llamas. Pocos minutos después se avivan nuevos focos a varios centenares de metros. Es una ardua tarea. "Tenemos que seguir luchando. Lo último en morir es la esperanza", aseguró un bombero. Con la ayuda de varios países europeos, Grecia continúa afrontando difíciles condiciones para controlar el destructivo incendio que avanza sin descanso hacia la capital del país.

Pese a la enorme voracidad de los incendios, no ha habido que lamentar hasta el momento daños personales. "La situación continúa difícil y hacemos todos los esfuerzos necesarios para controlar los incendios", declaró el portavoz de los bomberos de Atenas, Gianis Kapakis. Las fuertes ráfagas de vientos de más de 60 kilómetros por hora impedían el despegue de los 12 aviones contra incendios disponibles en la zona del noroeste de la capital griega.

Un nuevo frente, declarado el domingo por la noche en el monte Kitharonas, se aproximaba ayer con gran rapidez hacia las primeras viviendas del balneario de Porto Germeno, a 60 kilómetros al oeste de Atenas.

La capitanía de Porto Germeno, en alerta para ayudar a evacuar a la población, inquilinos y visitantes de verano, advirtió que la situación es difícil debido a la densa nube que dificulta la visibilidad en el mar, mientras que un inquilino del lugar denunció que ya se habían quemado más de 20 casas. "Que venga rápido la ayuda por aire", gritaba, ante las cámaras de televisión, un vecino en la localidad de Palia Pendelis, mientras miraba aterrorizado las llamas que se reavivaban en el monte Pendelis, en cuanto amaneció. Al mismo tiempo, los incendios asolan las islas de Zakinthos, Skiros y Eubea, en la ciudad portuaria de Karistos. Las primeras evaluaciones de los daños apuntan a entre 200 kilómetros cuadrados de bosque, matorrales y tierras de cultivo quemados.

Los alcaldes de los ayuntamientos afectados calificaron el incendio como el peor de los últimos años en la región capitalina y expresaron su certeza de que el fuego fue intencionado para edificar en la zona. Meses o años después "las zonas asoladas por los incendios se liberan para la construcción de viviendas", afirmó un alcalde de la región del este de Atenas. Las autoridades locales también denunciaron la falta de coordinación por parte de las autoridades para apagar a tiempo el primer foco del incendio.

En las localidades más amenazadas por las llamas al norte y este de Atenas se producen una y otra vez escenas dramáticas. La policía intenta evacuar a los habitantes de los pueblos. "¡Orden de evacuación!", gritan los agentes. Pero muchos deciden quedarse para proteger sus bienes. "Yo me quedo aquí pase lo que pase. Si pierdo mi casa ya no necesito mi vida", afirmó Theodoros Ioannidis, de 60 años, residente de la localidad de Dionissos. "Lucho con mis vecinos contra las llamas con mangueras y cubos. Ni un avión ha pasado por aquí", exclamó un hombre joven a la televisión griega. "Es este maldito viento el que nos hace la vida imposible", comentó otro vecino. A su lado dos mujeres mayores gritaban: "madre de Dios, sálvanos".

En la tarde de ayer por fin llegaban las primeras informaciones optimistas. "Los incendios forestales continúan, pero ya no tienen la misma intensidad", dijo un portavoz de los bomberos. "Los vientos remiten", comunicaban las autoridades meteorológicas. El riesgo de que surjan nuevos focos de fuego sigue siendo extremadamente alto. Pero los focos se han dividido, lo que favorece su rápida extinción. "Seguramente porque ya no quedaba nada por quemar", comentó lleno de amargura un habitante de la localidad de Dionissos.

La organización ecologista WWF acusó a las autoridades griegas de deficiencias en la prevención y gestión del fuego. "Grecia no ha aprendido nada del catastrófico verano de 2007", cuando los devastadores incendios causaron la muerte a 77 personas, manifestó la experta Nina Griesshammer. "Sigue faltando una red de acceso al agua y faltan cortafuegos", afirmó. En los últimos cuatro días, los incendios forestales han calcinado unas 15.000 hectáreas de bosques en las cercanías de Atenas y han afectado a unas 200 viviendas.

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