Los incendios de Atenas ponen en evidencia la falta de prevención

  • El Gobierno griego se comprometió a mejorar la estructura y la coordinación ante el fuego después de los desastres de 2007

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"Es como si volviéramos a vivir una y otra vez la misma pesadilla", afirma Aris Ioannidis, ingeniero de 30. Él pudo salvar su casa en Pikermi en el último minuto gracias a la ayuda de sus vecinos. Tras los incendios, que en los últimos días han calcinado 30.000 hectáreas de bosque y más de 150 viviendas, se enciende ahora la indignación social. Los griegos han tenido que volver a vivir la amarga experiencia de hace dos años, cuando las llamas asolaron todo el país.

En Agios Estefanos, a 35 kilómetros al noroeste de Atenas, el fuego de los últimos días que devoró casas y coches es hoy un vestigio humeante. Lo único que aún arde es el debate vecinal sobre si se pudo haber evitado el desastre. "Fue un milagro que mi casa no ardiera. De repente, llegó el fuego como un vendaval y arrasó lo que había, pero mi casa se salvó", explicó Christina Zervou, una de las vecinas que pasó la madrugada del domingo en la plaza del pueblo, durmiendo en su coche, después de que las autoridades les instaran a evacuar sus hogares. "Me dio la impresión de que los bomberos eran muy pocos. Arrojaban agua, pero el fuego surgía por otra parte. Es una sensación angustiosa estar solo ante un incendio tan cerca", agregó mientras se afanaba en barrer con una escoba la ceniza acumulada frente a su adosado.

Varias villas y parcelas en la parte norte de este pueblo de 10.000 habitantes, dispersas entre pinares y olivos, están calcinadas y aún echan humo, mientras que dos vehículos carbonizados se encontraban en la carretera. "El fuego cruzó el pueblo desde el norte al sur en dirección a la localidad vecina. El viento era fortísimo, no pudimos hacer nada", comentó el alcalde la localidad, Panagiotis Vorrias, quien consideró que lo más importante es que no hubiera víctimas.

Desde el Ayuntamiento, sumido en un ajetreo constante para atender a los damnificados, afirmaron que se hizo cuanto se pudo y que se atendió a todos los vecinos que lo pidieron, aunque Vorrias admitió que la cooperación entre las administraciones podría mejorar.

Ayer tanto la prensa como la radio griega arremetía con dureza contra todos los gobiernos griegos de los últimos diez años. "Parece que después de las terribles vivencias de 2007 en Peloponeso no hemos aprendido nada", comentaban en la radio del canal de noticias ateniense Skai. "Errores fatales y negligencias", criticaba incluso el periódico conservador y cercano al gobierno Kathimerini.

La organización ecologista Greenpeace Hellas atribuyó los recientes incendios a la falta de prevención y a la laguna legislativa sobre urbanización. "No estamos preparados para los incendios y hay un vacío de voluntad política sobre el tema", declaró el portavoz de Greenpeace, Dimitris Ibrahim. Además, la organización denunció la falta de unos 3.000 bomberos que no fueron contratados para la época estival de incendios, el descuido de las zonas de basuras en las áreas cercanas a los montes y el abandono de las zonas cortafuegos.

El portavoz de los ecologistas añadió que existe una laguna legislativa que regule la prohibición de edificaciones en zonas boscosas quemadas. "El responsable máximo es el Ministerio de Obras Públicas, que debe de vigilar que las prefecturas y que el departamento de urbanización hagan cumplir la legislación, pero hay un vacío legal", denunció el portavoz de Greenpeace. De las 5.000 hectáreas de bosques destruidos en la región capitalina en 2007, se reforestaron sólo 200 hectáreas. Además, según esta ONG, el Gobierno griego permitió por ley que se urbanizaran 25.000 hectáreas de zona boscosa en Atenas, lo que, según calificaron desde la ONG, "es un golpe para el medio ambiente".

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