La llegada de Eluana a la clínica donde morirá sacude a Italia

  • El Vaticano pide frenar la "mano asesina" que suspenderá la alimentación que la mantiene con vida.

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El traslado definitivo de Eluana Englaro a la clínica que la desconectará del sistema de alimentación artificial que la mantiene con vida ha sumergido a Italia en un intenso y acalorado debate. Aunque la familia y los médicos cuentan con el aval del Tribunal Supremo italiano, que el pasado mes de noviembre autorizó su desconexión, la Iglesia católica y numerosos exponentes del centro derecha rechazan la decisión, al considerarla un claro caso de eutanasia.

Englaro, que lleva poco más de 17 años en estado vegetativo, llegó al amanecer al centro de reposo La Quiete, en la localidad de Udine (norte), donde un equipo de médicos le quitará la sonda por la que actualmente se le suministran los alimentos. Sin embargo, la mujer, que respira y cuyo corazón late por sí solo, tardará entre 15 y 20 días en fallecer y la muerte será de inanición. 

Uno de los primeros y más severos comentarios llegó ni más ni menos que del Vaticano, que por boca del cardenal y presidente del Consejo Pontificio para los agentes sanitarios, el mexicano Javier Lozano Barragan, pidió frenar "esa mano asesina" que la dejará de alimentar.

Aunque prefirió usar un tono más moderado, la Conferencia Episcopal italiana tampoco dudó en definir el caso de "eutanasia", tal y como manifestó el secretario general de este organismo, monseñor Mariano Crociata. Según Crociata "es inconcebible quitarle el alimento y el agua y al mismo tiempo tener que recurrir a terapias y medicinas contra el dolor", sostuvo el prelado, que no obstante, manifestó su cercanía a la familia en estos momentos tan difíciles y consideró que ahora, lo único que se puede hacer es "callar y, para quien cree, rezar".

Aunque algunos grupos católicos también prefirieron optar por el silencio, fueron muchos los que reaccionaron con fuerza al traslado de Eluana e incluso se concentraron ante el centro sanitario de Lecco, donde ha pasado los últimos 17 años.

La exponente del Movimiento por la Vida Antonella Vian, por ejemplo, acudió a despedir a Eluana con pan y agua para simbolizar "que esto es todo lo que necesita para vivir", mientras que otros esperaron la salida de la ambulancia con carteles en los que se leía 'sólo los ladrones y los asesinos actúan por la noche'.

Por su parte, el Foro de las Asociaciones Familiares manifestó su cercanía a los "miles de familias" italianas que "aceptan asistir y cuidar a sus parientes que se hallan en condiciones análogas", mientras que otra asociación convocará mañana una concentración frente a la clínica que verá morir a Eluana.

El Gobierno que dirige Silvio Berlusconi, ha hecho saber a través de su ministro de Trabajo, Salud y Políticas Sociales de Italia, Maurizio Sacconi, que está "valorando la situación".  De hecho, la subsecretaria de este mismo Ministerio, Eugenia Roccella, resaltó la "incompatibilidad" existente entre la sentencia judicial y las normas del Servicio Sanitario Nacional, dando a entender que el caso todavía no está completamente cerrado. En este sentido, no se descarta que el Gobierno trate de impedir una vez más la desconexión de Eluana, algo que ya hizo el pasado mes de diciembre, cuando emitió una directiva en la que prohibía a los centros sanitarios suspender la alimentación e hidratación de sus pacientes.

Por el momento, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se ha mantenido al margen de la cuestión, cosa que no han hecho muchos miembros de su Gobierno y de su partido, como el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, quien recordó que "la vida humana siempre es sagrada" o el presidente en el Senado del Pueblo de la Libertad (el partido de Berlusconi), Maurizio Gasparri, quien aseguró que "hoy ha empezado el homicidio de Eluana". 

Otros, en cambio, prefirieron optar por el silencio, por respeto a la familia, como el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, que incluso admitió que tiene sus "dudas" sobre el caso.

El principal partido de la oposición, el Partido Democrático,  pidió a la política dejar de "utilizar" el caso de Eluana, al tiempo que pidió el máximo respeto por la familia. "Si Eluana fuera mi hija  (...) pediría silencio y respeto frente a un dolor inmenso", aseguró la presidente del PD en el Senado, Anna Finocchiaro

Por su parte, el médico que dirigirá el proceso de desconexión de Eluana, Amato de Monte, reconoció estar "profundamente devastado, como hombre, como padre, como médico y como ciudadano", al tiempo que pidió más respeto por la familia.

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