Cada día mueren en todo el mundo 26.000 niños menores de cinco años

  • El informe anual de Unicef reconoce algunas señales para el optimismo en las estadísticas, pero alerta de que el desafío persiste · Sólo el 27% de las madres dan a luz bajo condiciones sanitarias seguras

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Aunque en los últimos años las cifras de muertes infantiles se han reducido en gran medida, aún son alarmantes, puesto que cada día pierden la vida 26.000 niños menores de cinco años. Lo peor de los datos presentados ayer por el informe anual del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Estado mundial de la infancia 2008, es que el 40 por ciento de estas muertes podrían evitarse, como es el caso de infecciones respiratorias o intestinales. Por ello, el objetivo del Fondo de la ONU para la Infancia es ahora intentar reducir la mortalidad infantil, para lo que Unicef pone el acento sobre medidas básicas como la lactancia, las vacunas o las mosquiteras para reducir significativamente el número de muertes. "La enormidad del desafío no debería subestimarse", explica el informe de Unicef sobre la situación de la infancia mundial. Desde el Fondo consideran que es posible continuar en la misma línea del descenso en la mortalidad infantil mundial experimentado en los últimos años. Así, la cifra anual descendió hasta situarse, por primera vez, por debajo de los 10 millones (9,7).

Pero este descenso aún no permite mostrarse optimistas ante la situación ya que según los datos de Unicef, mueren al día 26.000 niños menores de cinco años por causas que van desde la neumonía a la malaria. En el 80 por ciento de los casos, estas muertes se producen en África y sur de Asia, por lo que es necesario adoptar medidas sencillas y asequibles que podrían salvar multitud de vidas e impulsar la esperaza de vida infantil en estos países asolados por el sida y que sufren la debilidad de sus gobiernos y sistemas sanitarios.

El mundo en desarrollo ha realizado progresos "insuficientes" para reducir significativamente la mortalidad de menores de cinco años, en opinión de la directora ejecutiva de Unicef, Ann Veneman, y la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, que presentaron ayer el informe en Ginebra. A pesar de que los progresos son insuficientes, Veneman prefirió el optimismo al señalar que "incluso los países más pobres han registrado mejoras impresionantes en sus tasas de supervivencia y en la salud de la niñez".

La ONU estableció en 1990 los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para mejorar la situación de los más pobres del mundo, y uno de ellos consiste en reducir en dos tercios esas muertes para 2015 con respecto al año de partida. Ello supondría reducir a 4 millones las defunciones de menores de cinco años en 2015, pero los avances realizados hasta hoy aún son insuficientes.

En 2006, esas muertes supusieron un total de 9,7 millones. Ese mismo año, el índice mundial de mortalidad infantil fue de 72 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, una cifra que debería rebajarse hasta 31 por cada 1.000 niños para 2015.

Los expertos consideran que Oriente Próximo, Asia meridional y África son las regiones con mayores dificultades para alcanzar la meta señalada.

De los 46 países del África subsahariana, se prevé que sólo tres (Costa de Marfil, Eritrea y Seychelles) puedan cumplir con el objetivo fijado por la ONU.

Sin embargo, al mismo tiempo, 61 países han reducido sus índices de mortalidad infantil hasta en un 50 por ciento o más y destacan por ello los casos de Bangladesh, Bolivia, Bután, Eritrea, Laos, Timor Oriental y Nepal.

Veneman destacó ante estas señales optimistas en determinadas regiones del planeta que "por primera vez desde que se tienen registros, menos de 10 millones de niños menores de cinco años han muerto, lo que representa una caída del 60 por ciento en la mortalidad desde 1960".

En la otra cara de la moneda están países como Afganistán, Angola, Burkina Faso, Chad, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial y Liberia, donde más del 20 por ciento de niños muere antes de cumplir su quinto cumpleaños. "Estamos en un momento crucial, en el que el compromiso político nunca antes fue tan grande. El mundo necesita mantener este impulso", dijo la responsable del Unicef.

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