Los muertos por el terremoto de Nueva Zelanda siguen en aumento

  • Los equipos de rescate continúan con la búsqueda de supervivientes entre los escombros sin obtener resultados de las 226 personas que siguen desaparecidas

La febril búsqueda de más supervivientes tras el devastador terremoto del miércoles en Nueva Zelanda continuó ayer en vano: hasta el momento la cifra de cadáveres rescatados llegó a 98, mientras otras 226 personas siguen desaparecidas, probablemente atrapadas entre los escombros. Durante las tareas de rescate no se hallaron supervivientes en la ciudad de Christchurch, informaron fuentes policiales.

"Las informaciones que estamos recibiendo de la Policía (...) indican que la cifra de muertes podría ser mayor de lo que ninguno de nosotros jamás imaginó", lamentó el primer ministro, John Key, durante una entrevista con la televisión local. Entre los muertos hay también bebés.

Sin embargo, continúa la incertidumbre y aún no se sabe exactamente cuántas persona se encontraban el martes a las 12:51 en la ciudad cuando tuvo lugar el sismo de magnitud 6,3 en la escala Richter. La Policía habla de unos 200 muertos. En la lista de desaparecidos hay 226 nombres, pero algunos podrían haber abandonado la ciudad sin avisar dejándose llevar por el pánico.

"Trabajamos con perros, micrófonos y cámaras para buscar signos de vida", contaba el jefe de la Policía. En tres ocasiones pareció haber esperanza cuando los equipos de rescate creyeron escuchar golpes; pero finalmente resultaron ser falsas alarmas.

Equipos especiales de Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Singapur y Taiwan llegaron ayer a Christchurch para unirse a los más de 1.000 soldados neozelandeses en las tareas de rescate.

En el edificio de la televisión Canterbury se cree que hay 120 víctimas. Según el jefe de la Policía, Dave Cliff, no hay posibilidad de que alguien sobreviva allí. En el edificio había también una escuela de idiomas, a la que asistían decenas de estudiantes de todo el mundo. Entre los desaparecidos hay chinos, japoneses, surcoreanos y filipinos. Según la escuela, más de 80 escolares están desaparecidos. "No sólo es una tragedia neozelandesa, sino internacional", dijo el ministro del Exterior, Murray McCully.

El edificio albergaba una emisora de televisión con 15 empleados desaparecidos. Entre los escombros de la torre de la catedral se cree que hay hasta 22 muertos. La catedral era una de las principales atracciones turísticas de Christchurch. Al lado hay cientos de pequeñas tiendas y viviendas destrozadas en las que los equipos de rescate buscan sin cesar. En las calles hay aún numerosos automóviles destrozados.

Los trabajos de rescate se vieron de nuevo interrumpidos por numerosas réplicas: en muchos edificios colapsados la situación es incluso peligrosa para los equipos de rescate, según dijo la ministra de la Policía, Judith Collins.

El jueves eran 164 personas heridas graves internadas en los hospitales. Además se atendió de urgencia a 431 heridos y más de 2.000 sufrieron pequeñas heridas, cortes y contusiones.

El 80% de la ciudad de 390.000 habitantes sigue sin agua corriente, mientras gran parte del suministro de electricidad y gas sigue también interrumpido.

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