Don Francisco, una institución en los Ondas

  • Los premios de Radio Barcelona premian al 'Sabado gigante' de Mario Kreutzberger, un programa chileno para toda América que acaba de cumplir medio siglo en antena

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Mario, un chico de 21 años, hacía un programa para la televisión de su universidad de Santiago de Chile, el Canal 13, pero a la dirección de la cadena estudiantil no le parecía que aquel programa de entretenimiento fuera recomendable para una capital austral que empezaba a asomarse a los nuevos tiempos. Despidieron al joven con tanto desparpajo que se había inventado lo del Show dominical, una kermesse como se le llamaba a esa traslación al plató de las veladas musicales en los teatros. La petición del público hizo reconsiderar aquella decisión y de aquello hace 50 años. El tiempo que lleva en antena de forma ininterrumpida Mario Kreutzberger, Don Francisco para millones de espectadores hispanos de toda América. Aquel programa cancelado a las pocas semanas tuvo una nueva oportunidad y con el nombre de Sábados alegres, que dio paso a Sábados gigantes, lleva en antena desde el 8 de agosto de 1962. Y reúne a todos los hispanoparlantes. De forma más certera que aquellos 300 millones de TVE. El libro Guinness lo ha elevado como el programa más longevo de la historia televisiva mundial. Y lo que les queda. Es difícil que alguien pueda en un futuro igualar a Don Francisco.

El animador chileno acaba de ser distinguido con el Premio Ondas. Los galardones de Radio Barcelona, los más veteranos del panorama audiovisual español, han tenido en cuenta la inmensa trayectoria de uno de los presentadores más influyentes en lengua española. Sábado Gigante, como se llama en la actualidad, se produce en Chile y en Miami y se retransmite en 43 países. En España fue conocido a través de la señal de Galavisión, que a su vez ofrecían centenares de canales locales. Los sábados son suyos y en América hay más tradición de shows familiares que de cine, como es el hábito de las cadenas españolas.

Por el plató de Don Francisco ha pasado de todo, desde todos los cantantes de primer nivel que han existido a lo largo de estos 50 años de emisiones, como actores, famosos de medio pelo y de pelo entero, y un sinfín de anónimos que encontraron junto a Kreutzberger el minuto de gloria de Warhol. En cuatro horas (aunque ha llegado a tener siete horas en directo) hay sitio para todos y esa democracia con lentejuelas de Sábado gigante se lo toman al otro lado del charco al pie de la letra. El espacio cuenta incluso con ediciones diferentes, una para Estados Unidos, otra para Chile, otra para México y una versión internacional, eliminando o incorporando ingredientes según la geografía.

Este nuevo Ondas Iberoamericano a la trayectoria, con cerca de 3.000 emisiones semanales en antena descubrió el filón de los niños artistas varios lustros antes de que se hiciera en España. Desde el inicio de los 80 Sábado Gigante ha presentado las cualidades de cientos de niños cantores y bailarines que han despertado las carcajadas del público en el plató. Por ahí apareció Timbiriche, la respuesta mexicana a Parchís, con Paulina Rubio, por ejemplo.

Testimonios, teatrillo, concursetes, algún que otro debate polémico, han formado parte de estos maratones que han visto regímenes políticos de pelaje dispar y vaivenes económicos de su audiencia internacional. En España ya se le intentó imitar allá por los 70 (Siempre en domigo, Tarde para todos, Todo es posible en domingo) y los 80 (el Fantástico de Íñigo). Mario, Don Francisco, a sus 71 años, supera todas las épocas y generaciones. Incluso una hija, Vivi, es copresentadora. Hay Sábado gigante para rato en América. Los Ondas han reconocido ese mérito.

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