Esta comida es divina

  • El canal Historia estrena esta noche a las diez su quinta edición de 'La Última Cena' a cargo del chef Quique Dacosta, tres estrellas Michelin

La Última Cena televisiva de esta Semana Santa está a cargo de Quique Dacosta, chef de origen extremeño y q-ue luce tres estrellas Michelin en su restaurante de Denia (Alicante). Se ha distinguido por recuperar los productos autóctonos y reinterpretar la cocina tradicional sin perder las esencias. Esa base no se ha desviado para la propuesta del canal Historia que esta noche, a las diez, estrena su quinta edición sobre cómo sería la cena de Cristo y sus apóstoles con la visión de la cocina del siglo XXI.

"En los últimos treinta años la cocina ha evolucionado más que en toda la historia de la Humanidad. Los productos de todo el mundo está al alcance de la mano cuando, por ejemplo, el hacha tardó 1.700 años en llegar de Asia a Europa", reflexiona sobre Dacosta. Ante esa rápida evolución ha querido adaptar sabores de siempre del Mediterráneo español con los ritos de la Pascua judía de hace dos milenios. "He trabajado con la elaboración y también con la conservación, de qué manera se podían consumir los alimentos", detalla el premiado profesional.

El programa se fue gestando cuatro meses atrás. Dacosta toma el relevo de David Muñoz, que comenzó La Última Cena de Historia hace cinco años al que fueron relevando Paco Roncero, Ramón Freixá o Mario Sandoval, con sus adaptaciones de la comida más importante, y más pintada, de todos los tiempos. El chef alicantino precisamente es un aficionado a analizar las obras de arte dedicadas a la celebración del Jueves Santo.

Uno de los platos trasladados al programa se podrá degustar durante Semana Santa en el local que lleva su nombre. Quique Dacosta ha utilizado para esta reinterpretación de la Sagrada Cena vino fondillón alicantino, algas de las salinas de la comarca de Denia, leche de almendrasn alicantinas, castaña de Jerusalén o cacahuetes del Collaret, sabores de la zona con una disposición llena de simbolismos y evocaciones bíblicas.

La presentación más llamativa puede ser la del pez de San Pedro confitado, con una raspa negra, a modo de Monte de los Olivos, en negativo, formada por aceitunas negras en polvo y anchoas, y una raspa blanca de pasta de espinas del propio pez.

"Los llamados bajos sentidos, el olfato, el gusto, estaban menospreciados, pero se han elevado con la cocina y toda la cultura que la rodea", justifica Dacosta sobre esta explosión de la gastronomía y el interés por todo lo que rodea a los productos y sabores. "La televisión es una herramienta maravillosa para divulgar", defiende este autodidacta ante tantos formatos que proliferan sobre su profesión. La Última Cena de Historia se convierte en un documental heterodoxo, alejado de los talents culinarios que inundan las pantallas.

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