La corrupción y Cristina Pardo, a los domingos

  • 'Malas compañías', del equipo de Évole, releva a 'Salvados' durante dos fines de semana

Lo llevó con discreción a partir de la propuesta de Jordi Évole. El de Salvados quería contar con Cristina Pardo y cumplió con su palabra: le ofreció Malas compañías, los testimonios de políticos, técnicos y empresarios vinculados a las tramas de corrupción en la Comunidad Valenciana. Promete que el programa dará titulares y vías de investigación. Este espacio de la productora de Évole, Producciones del Barrio, relevará durante dos domingos a Salvados. El Domingo de Ramos y el Domingo de Resurreción. La periodista navarra da un salto en este trabajo de investigación que le ha llevado varios meses.

"Yo estaba acostumbrada al ritmo de la actualidad, a trabajar deprisa, con el equipo de Jordi no sólo hemos podido hacer las cosas con detenimiento, creando el clima para los testimonios, sino que el programa tiene esa posproducción que ha distinguido a Salvados", comenta Cristina Pardo a este periódico.Ya su jefe en Al rojo vivo, y a la sazón director editorial de La Sexta, Antonio García Ferreras, barruntó en antena que su sustituta estaba centrada en otro proyecto. Una panorámica "de la orgía de dinero y corrupción" que terminó golpeando a toda la sociedad española, con la red de financiación ilegal del PP en primer plano.

Los confesos no se esconden en Malas compañías, sino que relatarán, dando la cara, cómo se lucraban entre comisiones y cobros irregulares. "Asombra el detalle del relato de contar cómo funcionaban. Un ex concejal de Alicante nos contará cómo eran las fiestas de un empresario en su barco y cómo se repartían el dinero en una junta de gobierno municipal", adelanta Pardo, que se sorprende con la sinceridad de sus entrevistados cuando lo habitual en las respuestas sobre corrupción se limitan a ser "no me consta, no sabía nada...". "Cada uno tiene motivaciones diferentes para intervenir aquí. Para unos es una catarsis, para otros es una estrategia de defensa para ablandar al fiscal; y otros, simplemente, se sienten mal, tienen remordimientos, y quieren confesarlo", enumera. Aún así, se verán incomodados en las alusiones más sinceras. Los implicados se vieron envueltos en tramas complejas que no podían parar en su propia avaricia. "El gerente de una depuradora facturaba obra ficticias y otro contrató a una hermana para que recogiera el dinero en el cajero automático", adelanta la conductora de estas Malas compañías en La Sexta.

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